La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl fue mucho más que un espectáculo musical: fue una afirmación cultural cuidadosamente orquestada. En el escenario más visto de Estados Unidos, el artista puertorriqueño convirtió el medio tiempo en una plataforma de identidad latina en un contexto político marcado por debates sobre migración, idioma y nación.
Lejos de diluir su discurso para una audiencia masiva, apostó por símbolos claros y mensajes directos, subrayado su presencia dentro del peso cultural latino en el entretenimiento estadounidense. Pero esta vez no fue solo representación: fue posicionamiento.
Publicidad
1. El español es un idioma internacional
Bad Bunny cantó mayoritariamente en español sin traducirse ni adaptarse. En el evento televisivo más importante de Estados Unidos, esa decisión funciona como declaración cultural. El español no es un gesto exótico ni un nicho: es uno de los idiomas más hablados del país y una lengua dominante en la música global. Desde su presentación se puede leer "Súper Tazón" en vez de Super Bowl.
Según cifras recientes, en Estados Unidos hay más de 57 millones de personas que hablan español, situándolo como el segundo país con más hispanohablantes, solo por detrás de México. A nivel mundial, la cifra supera los 600 millones de personas con competencia en el idioma.
2. La vida cotidiana como narrativa central
El show incorporó estética de barrio, códigos visuales boricuas y referencias a la cotidianidad puertorriqueña. No hubo intento de neutralizar su origen. Al contrario: lo popular fue el centro. En un espectáculo históricamente asociado con símbolos nacionalistas estadounidenses, Bad Bunny colocó la experiencia latina en primer plano.
Bad Bunny(Getty Images)
3. “Nunca dejé de creer en mí”
La narrativa de resiliencia atravesó la presentación. Bad Bunny ha construido su carrera defendiendo su identidad, su acento y su autonomía creativa. En una industria donde los artistas latinos durante décadas enfrentaron barreras estructurales, la insistencia en la autoconfianza también se lee como mensaje colectivo.
4. “El Apagón”: la crisis energética como denuncia
Uno de los momentos más potentes fue la interpretación de El Apagón, canción que denuncia la crisis eléctrica y la privatización del sistema energético en Puerto Rico. Bad Bunny apareció subido a un poste de luz típico de la isla, una imagen cargada de simbolismo. Los apagones se han convertido en emblema del abandono estructural que vive el territorio estadounidense.
Llevar esa imagen al Super Bowl implicó internacionalizar una problemática que muchas veces permanece fuera del radar mediático continental. Fue espectáculo, pero también fue denuncia.
Publicidad
5. “Lo que le pasó a Hawaii” y la advertencia sobre el desplazamiento
La inclusión de Lo que le pasó a Hawaii añadió otra capa política. La canción reflexiona sobre el desplazamiento cultural, el turismo desmedido y la transformación de territorios hasta vaciarlos de su identidad. Aunque parte de la metáfora apunta a Hawaii, el mensaje dialoga directamente con Puerto Rico y otros territorios vulnerables al extractivismo inmobiliario y económico.
Que la interpretara junto a Ricky Martin no fue un detalle menor. Ambos fueron figuras visibles en las protestas masivas de 2019 que culminaron con la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló. Verlos juntos en el Super Bowl funciona como recordatorio de que su activismo no fue episódico: continúa.
Ricky Martin durante el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl. (Ronald Martinez/Getty Images)
6. América es un continente
A lo largo de su discurso artístico, Bad Bunny ha insistido en una idea incómoda para algunos sectores: América no es sinónimo exclusivo de Estados Unidos. En un evento profundamente asociado con la identidad estadounidense, el mensaje adquiere fuerza simbólica. El continente es plural, multilingüe y diverso.
7. “The only thing more powerful than hate is love”
La frase, pronunciada por Bad Bunny en los Grammy, reaparece como eje ético. En medio de una narrativa migratoria endurecida por Donald Trump y el incremento de acciones de ICE en distintas ciudades, el mensaje adquiere resonancia política. No se trata de una consigna abstracta: es una postura frente a la polarización.