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La Menil Collection: una de las grandes sorpresas de Houston

La Menil Collection, en Houston, sorprende por su extraordinaria colección de arte, la arquitectura de Renzo Piano y un campus donde arte, naturaleza y silencio crean una experiencia única.
The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

Había escuchado hablar de la Menil Collection y, cuando supe que íbamos a Houston, fue una de las primeras cosas que pensé: “Tengo que ir a conocer la Menil.”

Houston me ha sorprendido en muchos sentidos y, particularmente, en el arte. Tiene algunas joyas que quizá no son lo primero que uno imagina cuando piensa en esta ciudad: el Museum of Fine Arts, por ejemplo es una maravilla, o el Cullen Sculpture Garden, en el Museum District, lleno de esculturas de artistas muy reconocidos.

Hay también instalaciones de James Turrell en diferentes partes de la ciudad, como en la Rice University y caminando por Buffalo Bayou Park, de pronto uno puede encontrarse con una escultura maravillosa de Henry Moore.

Pero entre todas esas sorpresas hay una que, para mí, merece una mención aparte: la Menil Collection.

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The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

La Menil Collection

La colección del matrimonio Menil está en Montrose, un barrio residencial tranquilo y arbolado de Houston. Y más que un museo, lo que encontré fue todo un campus dedicado al arte, la arquitectura y la naturaleza.

Ya había ido una primera vez hacía unos días, cuando recién llegamos aquí. Pero aquel día no alcancé a entrar a la Cy Twombly Gallery, que tenía muchísimas ganas de conocer. Así que unos días después regresé, esta vez sola.

Y qué bueno que lo hice.

Porque volví a maravillarme con todo el campus: los edificios, los jardines, los árboles, las esculturas que aparecen aquí y allá. Incluso con el calor de Houston —que, la verdad, no ayuda demasiado— disfruté muchísimo caminar por ahí.

Este lugar ya se convirtió en uno de mis favoritos de esta ciudad.

Y entiendo perfectamente por qué.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

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Un campus que parece estar en cualquier parte del mundo

El Menil Campus es un conjunto de edificios y espacios verdes donde todo parece estar pensado con muchísimo cuidado. Hay una sensación de calma y de armonía que me sorprendió desde el primer momento. Sobre todo, me pude desconectar.

El edificio principal de la Menil Collection y la Cy Twombly Gallery fueron diseñados por el gran arquitecto italiano Renzo Piano, uno de mis arquitectos favoritos y además ganador del Premio Pritzker. De hecho, el edificio de la Menil Collection, inaugurado en 1987, fue el primer proyecto de Piano en Estados Unidos.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

A unos pasos está también el Menil Drawing Institute, con otro edificio de arquitectura extraordinaria. Y caminando por el campus se encuentra Richmond Hall, donde está una instalación permanente de Dan Flavin, uno de mis artistas minimalistas favoritos.

Dominique de Menil encargó a Flavin esta instalación en 1996. Fue una de sus últimas obras y, poco después, el artista murió.

Flavin fue uno de los pioneros del minimalismo y revolucionó el arte en los años sesenta al convertir la luz —especialmente los tubos fluorescentes, sí, esos típicos tubos de luz comunes y corrientes— en el principal medio de su obra. Me encanta cómo sus instalaciones pueden transformar por completo un espacio con algo aparentemente tan sencillo y convertirlo en algo tan bonito y disfrutable.

Richmond Hall era originalmente una tienda de abarrotes de los años treinta, ubicada sobre Richmond Avenue —de ahí su nombre— y por fuera sigue teniendo prácticamente el mismo aspecto. No tiene nada de extraordinario y, precisamente por eso, no te imaginas para nada lo que hay adentro.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

Solo en la parte superior, hacia el exterior, hay algo que me pareció un pequeño guiño a lo que sucede dentro: unos tubos fluorescentes verdes encendidos que descubrí al pasar. Al verlos me emocioné, pero jamás imaginé lo que encontraría al entrar.

Tenía mucha curiosidad. Además, en la entrada, todo el vidrio está cubierto de negro para que no puedas ver lo que hay adentro.

Y una vez que entras, la instalación de luces es impresionante.

Una maravillosa experiencia.

Y eso es precisamente algo que ocurre constantemente en el Menil: el arte y la arquitectura dialogan todo el tiempo y te sorprenden.

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La belleza de la Cy Twombly Gallery

La Cy Twombly Gallery me pareció fantástica.

El edificio abrió en 1995 y fue el segundo proyecto que Dominique de Menil encargó a Renzo Piano. Aquí, como en el edificio principal, la luz natural es protagonista.

No está permitido tomar fotografías dentro de las salas, y quizá eso no está tan mal. Porque entrar ahí y contemplar la obra de Cy Twombly sin estar pensando en el teléfono hizo que realmente me desconectara.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

La galería alberga una de las colecciones más importantes de la obra del artista y es la única exposición permanente dedicada exclusivamente a Twombly.

Algo que me fascinó fue descubrir cuánto se pensó en la luz. Cy Twombly se involucró en el diseño del edificio y Dominique de Menil insistió mucho en que la luz natural tuviera un papel fundamental. La idea era que dentro de la galería pudieras percibir los cambios de luz a lo largo del día, incluso el movimiento de las nubes o la llegada del atardecer.

El techo tiene un sistema de filtración que suaviza la luz, inspirado en las telas utilizadas en las velas de los veleros. Desde el exterior se alcanza a ver esa especie de techo flotante de vidrio que permite que la luz entre de una manera muy sutil.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

También se utilizaron materiales naturales y de la región, como piedra proveniente de una cantera del centro de Texas y madera de roble de la zona.

Todo está perfectamente pensado.

Y se siente.

El rato que pasé ahí fue una delicia.

Renzo Piano y la luz

Después regresé al edificio principal de la Menil Collection y me quedé un buen rato simplemente observándolo.

Sus líneas, sus techos que parecen flotar y que permiten que la luz entre de manera tan delicada… es un edificio que, por sí mismo, ya es una obra de arte.

Dominique de Menil quería que la luz natural fuera parte fundamental de la experiencia del museo y Renzo Piano lo logró de una manera extraordinaria.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

Dentro del edificio, las galerías y los pasillos están bañados por una luz que cambia constantemente con las horas del día y las estaciones del año. Me pareció un edificio discreto, sutil y moderno, pero detrás de esa aparente sencillez hay una enorme cantidad de innovación: sistemas pensados para aprovechar la luz natural y, al mismo tiempo, proteger las obras del intenso calor de Houston.

En todo pensó el arquitecto.

Y para mí, Renzo Piano es un genio.

Quizá por eso, mientras caminaba por ahí, tuve una sensación muy extraña: por momentos no me sentía en Houston.

No sabía exactamente dónde sentía que estaba.

Pensaba en Dinamarca. En Suiza. En algún lugar de Europa.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

Incluso me recordó al campus de Vitra, cerca de Basilea, aunque obviamente en una escala mucho más pequeña. Hay algo en la manera de integrar arquitectura, arte y paisaje que me hizo pensar en ese lugar.

Y también me acordé de la Fundación Beyeler, cerca de Basilea, que tuve la fortuna de visitar y que tampoco he olvidado. También fue diseñada por Renzo Piano y comparte esa misma sensación de serenidad: un museo que parece convivir con la naturaleza en lugar de imponerse sobre ella.

Arte, naturaleza y silencio

Quizá eso es lo que más me gustó de la Menil.

La combinación.

El gris y blanco del edificio contrastando con el verde del pasto, los árboles y los jardines. Las esculturas que aparecen mientras caminas. La arquitectura que, para mí, no compite con las obras de arte, sino que las acompaña.

Y sobretodo esa tranquilidad.

Caminar por ahí me dio mucha paz.

Dentro de la colección hay más de 25,000 obras que abarcan desde la Antigüedad hasta nuestros días, con especial énfasis en el surrealismo, el arte moderno y el arte contemporáneo. Hay obras de Picasso, Miró, Man Ray, Dalí, Jackson Pollock, Rothko, Matisse y, por supuesto, de Cy Twombly, entre muchísimos otros.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

También hay piezas de antiguas civilizaciones, porque la colección de John y Dominique de Menil siempre fue mucho más amplia de lo que uno podría imaginar.

El matrimonio creó la Menil Foundation en 1954 y durante décadas construyó una colección extraordinaria, con la idea de que el arte debía ser accesible para todos.

Y eso sigue siendo parte esencial de la Menil.

De hecho, la entrada es gratuita.

O sea: no hay excusa de no ir.

Una colección que se queda contigo

En las salas no se pueden tomar fotografías, pero sí en los pasillos y espacios comunes. Y mientras recorría el museo fui encontrando obras que me iban sorprendiendo una tras otra.

Hay varias obras de Max Ernst, que me encantaron. También de Miró, René Magritte y Andy Warhol, además de exposiciones temporales que van cambiando.

Pero creo que lo que hace verdaderamente especial a la Menil no son solamente las obras que contiene.

Es la experiencia completa.

La arquitectura, la luz, los jardines, los árboles, el silencio, las esculturas y la manera en que todo está conectado.

The Menil Collection en Houston, Texas
The Menil Collection en Houston, Texas (Sofía Llaguno)

Es de esos lugares en los que puedes pasar horas sin darte cuenta.

Y para mí se ha convertido en uno de esos museos que se quedan en el corazón.

Houston apenas me está empezando a conocer y yo a ella. Llegué pensando que esta ciudad sería muy distinta a lo que estaba acostumbrada y, efectivamente, lo es. Pero también me he ido encontrando con pequeñas y grandes sorpresas que me hacen verla con otros ojos.

La Menil fue una de ellas.

Una enorme sorpresa.

Una JOYA.

Y mientras caminaba por aquel campus, rodeada de arte, arquitectura y naturaleza, pensaba que quizá eso es precisamente lo que más me gusta de viajar y de descubrir lugares nuevos: no llegar con demasiadas expectativas y dejarme sorprender.

Esté donde esté.

Así que si tienen un viaje a Houston, no dejen de conocer la Menil Collection.

Y si no tienen un viaje a Houston… bueno, yo casi diría que vale la pena organizar uno solo para visitarla.

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