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Nuestras Historias

Angélica Fuentes. El lado íntimo de una mujer pública

Una de las empresarias más poderosas de México nos abrió la puerta de su casa y de su corazón para contarnos su lado de la historia con Jorge Vergara... en nuestra portada de abril.
viernes 27 marzo 2020
Angélica Fuentes
Angélica Fuentes ofreció una de sus entrevistas más reveladoras.

Se abre la puerta y, al fondo, frente a un gran ventanal, una mujer no quita la mirada de un frondoso árbol de jacaranda; al escuchar el ruido voltea y con una amplia sonrisa saluda: "¡Soy Angélica Fuentes!". Una de las empresarias más poderosas de México nos abrió la puerta de su casa y, como pocas veces, la de su corazón para contarnos cosas que ni sus más cercanos sabían.

Es inevitable querer conocer cómo surgió en ella el interés por los negocios. Las anécdotas de su niñez la llevan de inmediato a un momento que fue decisivo en su vida: "A los 11 años pedí permiso para trabajar durante los veranos en una de las gasolineras de la familia y me dijeron que sí, pero que a la primera queja me quedaba fuera".

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En su bicicleta, Fuentes llegaba todos los días a las 8 de la mañana, acompañada de su perro, para hacer su trabajo: checar el aire de las llantas, limpiar parabrisas, poner gasolina y revisar los niveles de aceite de los autos. Fue en ese ambiente de hombres donde aprendió una de las lecciones más valiosas, que al mismo tiempo fue una dura prueba.

Así responde Angélica Fuentes a quienes consideran que es de lo peor

"Veía que les daban propina a los hombres que atendían, pero a mí no; después de una semana quise saber por qué. Cuando atendí a mi primer cliente, pagó, me regresó el cambio y le pregunté: '¿A mí por qué no me da propina?', y me contestó: '¡Porque usted es mujer!'. Me cayó como un balde de agua fría. Fue la primera vez que sentí la discriminación por el sólo hecho de ser mujer", comenta.

En Ciudad Juárez empezó un camino de crecimiento para Angélica: ascendió de encargada de gasolinera a secretaria del gerente de gas licuado de petróleo, a auxiliar de contador, hasta convertirse en presidenta ejecutiva de Grupo Imperial a los 29 años. "Me convertí en empresaria a los 21 años cuando inicié un negocio de menudeo de gas LP dentro del grupo. Al cabo de seis años construí siete plantas en Nuevo México y Texas. Empecé desde abajo y con mucho trabajo, incluso los fines de semana; así logré ascender dentro de la compañía", platica.

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En aquella juventud no todo era trabajo; a los 15 años, Fuentes conoció el amor. Al preguntarle acerca de él, sus ojos brillan y una franca sonrisa se dibuja en su cara: "Era un chavo muy guapo, alto, de Juárez. Se me 'caía la baba' cuando lo veía. Primero se me declaró, pero la costumbre en el norte era esperar una semana para decirle que sí". Al terminar ese "tiempo reglamentario", Angélica empezó una relación "en la que íbamos al cine con chaperones y las manos nos sudaban, pero no hacíamos más. Fue muy limpio, transparente y bonito, lo viví desde un lugar de inocencia y eso me llena de recuerdos muy padres".

Angélica Fuentes
A los 15 años Angélica Fuentes conoció el amor.

Al crecer entendió la importancia de encontrar a un hombre con intereses afines, a quien admirar y con el cual poder compartir anhelos. Esa persona tuvo nombre y apellido: Jorge Vergara. En confianza, Fuentes nos reveló cuándo surgió el flechazo entre ellos: "Conocí a Jorge en Juárez, cuando nos presentó a un grupo de empresarios un nuevo modelo educativo. Fui la única que le hizo un comentario. Le dije que el proyecto se parecía mucho al sistema Montessori. Volteó muy molesto y me dijo: 'No, ese sistema ya está muy prostiuido en México'. Yo le contesté que posiblemente sí, pero no en la época en que yo asistí. Y ya, no pasó a más", comparte. El 18 de junio de 2007 se dio el clic: "Estábamos comiendo en el Bakéa, en la Ciudad de México, y nos quedamos platicando horas; él canceló sus reuniones, y yo, las mías. A las 9 de la noche nos despedimos y me dio un beso en la boca. Me subí al coche y di vuelta a la izquierda. La calle estaba oscura y me solté gritando de emoción… fue como si hubiera vuelto a tener 15 años. Ahí empezó nuestra historia".

Desde su boda, el 14 de mayo de 2008, Angélica y Jorge fueron considerados la golden couple de México gracias a su éxito empresarial en Grupo Omnilife, que incluía a Chivas. Más allá de eso, ella afirma que lo mejor fue su conexión: "Me encantó mi relación con Jorge. Hubo mucho amor; yo siempre decía que era los pies de las alas de Jorge. Hacíamos una mancuerna muy padre en la parte empresarial. Yo llegué a un grupo que estaba en una situación muy complicada, le di la vuelta y lo posicioné como una de las 100 empresas más importantes del país".

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A todas aquellas voces que demeritan esa labor, les responde: "Yo sé lo que hice y cómo dejé las empresas; me siento orgullosa de ese posicionamiento".

Angélica Fuentes
Con la frente en alto y la voz clara envió un mensaje a sus detractores.

Tranquila y honesta, Fuentes asegura que le está agradecida a Vergara "por lo más importante: nuestras hijas, Valetina, de nueve años, y Mariaignacia, de siete". En todo ese triunfo en conjunto llegó una tragedia que incluso provoca que la voz de Angélica se quiebre y sus ojos se llenen de lágrimas, una pérdida irreparable: "Estaba embarazada de cuates. Una tarde, al salir del Club de Industriales de la Ciudad de México, sentí un hilito de sangre que bajaba por mis piernas. Me vine a la casa, le hablé al doctor y a Jorge, que voló inmediatamente de Guadalajara para irnos a El Paso. El doctor me dijo que no me preocupara y que regresara en una semana, pero a los tres días le dije a Jorge que algo estaba mal. Me tranquilizó: 'No te preocupes, baby', porque así me decía, 'no va a pasar nada'", comparte Fuentes.

Sin embargo, su intuición de mamá fue acertada: "Fui con el médico y ya solamente latía un corazón […] Se llamaba Gorka, aunque nunca nació. Pude superarlo al agradecerle por el tiempo que me permitió ser su mamá". Mariaignacia todavía extraña a su hermano: "A veces llora, tiene una ropita que les compramos a los dos en Aspen; a veces la saca de su cajón y se duerme con eso. Siempre le digo que Gorka es luz y siempre la está cuidando a ella, a su hermana y a mí; siempre será luz". Luego de este difícil momento siguieron otros, como el fin de su relación con Vergara. La ruptura no sucedió de la noche a la mañana: "Me di cuenta de que era momento de que nuestros caminos tomaran un rumbo diferente. Aun así, el proceso de separación fue difícil. Fueron años muy dolorosos, terribles". Hubo rumores de envenenamiento y de fraudes, así como fuertes batallas legales. "Hubo una campaña de desprestigio en mi contra que no podía entender. Todos los días, en todos los medios, se decían mentiras acerca de mí como persona, empresaria, mujer y madre. A las 5 de la mañana me despertaba para ver qué decían, pero en el día casi número 100, después de una de mis meditaciones, me di cuenta de que todo eso no era yo y no me pertenecía; era un reflejo de sus propias carencias, oscuridad e inseguridades".

Árbol de jacaranda
Frente a un árbol de jacaranda, Angélica Fuentes abrió su corazón.

Desde que inició el conflicto legal, su prioridad han sido sus hijas. Se mudó cerca de su familia para brindarle protección a Mariaignacia y a Valentina. Primero a El Paso, después a Nueva York y ahora a Los Ángeles. Son ellas el motor que mueve su vida. "Mis hijas vieron a una mamá muy resiliente, que nunca agachó la cabeza, que siempre caminó con la frente en alto y el corazón abierto. Le prendía velas a la virgen porque tenía miedo de perderlas… nunca lloró Angélica la mujer, la empresaria, pero Angélica la mamá sí lloró muchas veces por lo que les hicieron a mis hijas y lo que trataron de hacerme a mí como madre".

Fuentes acepta que quienes la atacaron sabían que sus hijas eran lo más importante en su vida: "Trataron de romperme el alma... y sabían bien cómo podían hacerlo". La empresaria ha acompañado a sus hijas en todo el proceso de enfrentar una pérdida. "Nunca le prohibí a Jorge ver o hablar con sus niñas, y me da tristeza que él haya tomado la decisión de alejarse de ellas. Cuando falleció, tenía más de tres años y medio que no las había visto. Ni siquiera les habló por teléfono".

Por la prensa y una amiga, Angélica se enteró de la muerte de Jorge: "Me dolió en el alma por mis hijas, porque ya nunca tendrán la oportunidad de escuchar un 'discúlpame' de su papá o un 'no te llamé por…', un abrazo más o un 'te quiero', 'te extraño', y eso les dolió mucho. A mis hijas no las convocaron al funeral de su papá ni a ningún homenaje".

Angélica Fuentes
En entrevista con Quién, Angélica Fuentes compartió detalles de su vida que ni sus más cercanos sabían.

Con todo lo vivido, las tres son inseparables. Antes de nuestra entrevista les hizo una llamada en la que les insistió en todo momento que hablaran español: "No quiero que pierdan su lengua materna, quiero que se sientan orgullosas de sus raíces, porque cuando sabemos de dónde venimos, y nos da orgullo, nunca nos vamos a perder".

Ella es prueba fehaciente de esta enseñanza. Para impulsar el empoderamiento femenino y apoyar a otras mujeres a que sean libres e independientes fundó Muvop, una empresa que otorgará créditos a las mujeres asalariadas y a las emprendedoras que quieran crecer su negocio. "Hay que tomar riesgos. Yo no le tengo miedo al fracaso, me he tropezado, me he caído… me sacudo las rodillas, me levanto y sigo hacia adelante".

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