Bruno Santamaría Reza revisita sus recuerdos de infancia con calidez y luminosidad en su ópera prima
En la película, sin embargo, el peso del VIH aparece menos desde el drama explícito que desde los silencios y las emociones que atraviesan la vida familiar.
Mientras los padres intentan proteger a sus hijos llenando la casa de música, colores y fiestas, Bruno percibe tensiones que todavía no sabe nombrar.
"Los niños sienten las cosas aunque no entiendan completamente lo que pasa en el mundo adulto", reflexionó Santamaría. La cinta explora también cómo ese clima de silencio y estigma terminó marcando el descubrimiento de su propia identidad sexual. "No fue una decisión, fue mucho más sutil, pero fue construyendo una barrera, un muro", dijo el director refiriéndose a su homosexualidad.
Lejos de una reconstrucción oscura, Seis meses en el edificio rosa con azul opta por una puesta en escena cálida y luminosa. "Cuando a mi papá le diagnosticaron VIH, mis papás hicieron un esfuerzo muy grande por protegernos del dolor y la tristeza... La casa se llenó entonces de color, de salsa, de gente que entraba y salía", recordó.
Tras seis años de trabajo, el realizador aseguró que el estreno de su ópera prima en el Festival de Cannes marca el cierre de una etapa íntima y personal. "Tengo claro que la película se terminará con su proyección", concluyó.
Con información de AFP