Mientras el Festival de Cine de Cannes vuelve a desplegar glamour, alfombras rojas y discursos sobre diversidad, Cate Blanchett lanzó una de las declaraciones más incómodas para Hollywood en años. La actriz aseguró que el movimiento #MeToo “murió muy rápido” y cuestionó el verdadero alcance de los cambios que prometía la industria tras los escándalos de abuso y desigualdad que sacudieron al cine desde 2017.
Cate Blanchett asegura que el #MeToo “murió rápido” y reabre el debate en Cannes
Durante una conversación en Cannes, Blanchett recordó que hace apenas unos años parecía existir una transformación profunda dentro de la industria cinematográfica. Sin embargo, para la protagonista de Tár, aquella conversación perdió fuerza demasiado rápido. “Todo se apagó muy rápido”, afirmó la actriz al hablar sobre el movimiento que impulsó denuncias masivas contra figuras poderosas de Hollywood y abrió una discusión global sobre abuso de poder y representación femenina.
La declaración resulta especialmente simbólica porque fue precisamente Cannes uno de los grandes escenarios del #MeToo. En 2018, Blanchett encabezó la histórica protesta de 82 mujeres en las escaleras del festival para denunciar la desigualdad de género en el cine y exigir mayor representación femenina detrás de cámaras. Ocho años después, el tono es completamente distinto: menos esperanza y más desencanto.
La actriz también expuso cómo la estructura de poder dentro de los sets sigue siendo profundamente desigual. Blanchett señaló que todavía es común encontrar producciones donde hay “10 mujeres y 75 hombres”, una imagen que, según sus palabras, demuestra que el problema no desapareció, sino que simplemente dejó de ocupar titulares. Más que una polémica aislada, su comentario funciona como una radiografía incómoda de Hollywood en 2026.
Las declaraciones de Blanchett llegan en un momento en que el Festival de Cannes vuelve a estar atravesado por conversaciones sobre representación, diversidad y violencia de género dentro de la industria cinematográfica. Otras figuras como Julianne Moore también han abordado recientemente la falta de cambios estructurales en los grandes estudios y producciones internacionales, reforzando la sensación de que muchas promesas del #MeToo quedaron a medio camino.
Más allá del impacto mediático de sus palabras, Blanchett convirtió Cannes en algo más que un escaparate de cine y moda: un espejo incómodo para Hollywood. Su crítica no apunta únicamente al fracaso de un movimiento, sino a una industria que aprendió a modificar el discurso público sin alterar realmente quién tiene el poder detrás de las cámaras.