Las pancartas de Argentina tras eliminar a Inglaterra reavivan la historia del conflicto por las Islas Malvinas
El triunfo de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial 2026 volvió a poner en el centro el conflicto por las Islas Malvinas. Esta es la historia detrás de un reclamo que sigue vigente.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Tras vencer 2-1 a Inglaterra y conseguir su pase a la final del Mundial 2026, integrantes de la selección argentina celebraron con pancartas en apoyo al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El gesto, captado durante los festejos en el vestidor y compartido en redes sociales, reavivó una historia que trasciende el futbol y que sigue siendo uno de los temas más sensibles en la relación entre Argentina y el Reino Unido.
Aunque para millones de aficionados el partido representó simplemente una emocionante semifinal mundialista, para muchos argentinos el enfrentamiento con Inglaterra tiene un significado especial. No solo revive algunos de los capítulos más memorables de la historia del futbol, sino también un conflicto político y territorial que permanece sin resolverse.
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¿Qué son las Islas Malvinas y por qué las reclaman Argentina y Reino Unido?
Las Islas Malvinas son un archipiélago ubicado en el Atlántico Sur, a unos 500 kilómetros de la costa argentina. Están conformadas por dos islas principales y cientos de islotes menores. Actualmente son administradas por el Reino Unido como un territorio británico de ultramar bajo el nombre de Falkland Islands, mientras que Argentina sostiene que forman parte de su territorio nacional y las considera una provincia ocupada de manera ilegítima.
El origen del conflicto se remonta al siglo XIX. Argentina afirma haber heredado la soberanía de España tras su independencia y haber ejercido autoridad sobre las islas hasta 1833, cuando fuerzas británicas tomaron el control del archipiélago. Desde entonces, ambos países mantienen posiciones opuestas sobre la soberanía.
Mientras Argentina sostiene que existe una disputa territorial pendiente de resolución, el Reino Unido argumenta que ejerce una administración continua sobre las islas y que debe respetarse el derecho de autodeterminación de sus habitantes.
Festejos tras el triunfo de Argentina sobre Inglaterra. (Joe Raedle/Getty Images)
La Guerra de las Malvinas de 1982
El episodio más doloroso de este conflicto ocurrió en 1982. El 2 de abril de ese año, la dictadura militar argentina ordenó el desembarco de tropas en las islas con el objetivo de recuperarlas. La respuesta británica fue inmediata: el gobierno encabezado por Margaret Thatcher envió una poderosa fuerza naval para retomar el control del territorio.
La guerra duró 74 días y concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas. El saldo fue devastador: murieron 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños, además de cientos de heridos y miles de familias marcadas por el conflicto. La derrota aceleró el fin de la dictadura militar en Argentina, mientras que en el Reino Unido fortaleció políticamente al gobierno de Thatcher.
Jude Bellingham tras la derrota de la selección inglesa del mundial. (Richard Pelham/Getty Images)
¿Por qué Argentina e Inglaterra viven una rivalidad especial en el futbol?
El conflicto bélico terminó hace más de cuatro décadas, pero el simbolismo entre ambos países encontró un nuevo escenario en las canchas. El ejemplo más recordado ocurrió en el Mundial de México 1986, cuando Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final gracias a dos goles de Diego Armando Maradona.
El primero pasó a la historia como “La Mano de Dios”, mientras que el segundo fue bautizado como “El Gol del Siglo”, considerado por muchos como uno de los mejores goles de todos los tiempos. Con el paso de los años, aquel partido adquirió un enorme peso simbólico para buena parte de la sociedad argentina. El propio Maradona reconoció que aquella victoria se vivió como una especie de revancha deportiva tras la guerra, aunque insistió en que el futbol y el conflicto bélico pertenecían a ámbitos distintos.
Desde entonces, cada enfrentamiento entre ambas selecciones suele despertar recuerdos que van mucho más allá del resultado.
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Las pancartas tras el triunfo argentino en el Mundial 2026
Después de eliminar a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, varios jugadores argentinos aparecieron celebrando con pancartas relacionadas con las Islas Malvinas. Las imágenes se viralizaron rápidamente y generaron reacciones encontradas en redes sociales. Mientras numerosos aficionados argentinos interpretaron el gesto como una reafirmación de un reclamo histórico, otros consideraron que era preferible mantener separados el deporte y los conflictos políticos.
No es la primera vez que el tema aparece alrededor de un partido entre ambos países, pero el contexto de una Copa del Mundo volvió a colocar el debate en la conversación internacional.
¿Sigue abierto el conflicto por las Islas Malvinas?
Argentina continúa reclamando la soberanía de las Islas Malvinas por la vía diplomática y sostiene que se trata de un caso de descolonización pendiente. Por su parte, el Reino Unido mantiene que las islas son un territorio británico de ultramar y afirma que cualquier cambio en su estatus debe respetar la voluntad de sus habitantes, quienes en un referéndum celebrado en 2013 votaron mayoritariamente por continuar bajo administración británica.
Las Naciones Unidas consideran que existe una disputa de soberanía entre ambos países e instan desde hace décadas a que reanuden las negociaciones para encontrar una solución pacífica, aunque hasta ahora no se ha alcanzado un acuerdo.
Harry Kane y Lionel Messi al finalizar el partido que le dio el pase a la final del mundial 2026 a la selección de Argentina. (Richard Pelham/Getty Images)
Un partido que siempre significa algo más
Argentina e Inglaterra protagonizan una de las rivalidades más singulares del futbol mundial. Cada vez que sus selecciones se cruzan en una Copa del Mundo, la historia vuelve a hacerse presente.
Las pancartas exhibidas tras la victoria argentina en el Mundial 2026 son un recordatorio de que, para millones de personas, el encuentro no solo representa un duelo deportivo. También reactiva la memoria de un conflicto que marcó profundamente a ambos países y cuyo debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas sigue abierto más de 40 años después.