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Como pocas veces, hija de Estefanía de Mónaco habla de su vida en el circo

En una entrevista, Pauline Ducruet cuenta lo que significó para ella crecer en una caravana ambulante y conviviendo con animales cada día.
martes 05 octubre 2021
Camille Gottlieb, la Princesa Estefanía de Mónaco y Pauline Ducruet
Camille Gottlieb, la Princesa Estefanía de Mónaco y Pauline Ducruet en el 42o Festival Internacional de Circo en Montecarlo el 19 de enero de 2018 en Mónaco, Mónaco.

Pauline Ducruet, de 27 años, hija de la princesa Estefanía de Mónaco, dijo en una reciente entrevista con The Telegraph que recuerda con gran cariño la temporada que vivió en una caravana para seguir al circo en el que actuaba el novio que su mamá tenía entonces.

Y es que, aunque ocupa el lugar 16 en la línea de sucesión al trono monegasco, Pauline no es princesa y nunca se ha sentido como tal, en parte por la inusual infancia que tuvo, pues se desarrolló durante un tiempo entre dos ambientes radicalmente opuestos.

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Andrea Casiraghi, la Princesa Carolina de Hannover, el Príncipe Alberto II de Mónaco, Pauline Ducruet y Maxime Giaccardi
Andrea Casiraghi, la Princesa Carolina de Hannover, el Príncipe Alberto II de Mónaco, Pauline Ducruet y Maxime Giaccardi asisten al photocall durante la Quinta Gala Montecarlo por la Salud Planetaria el 23 de septiembre de 2021 en Montecarlo, Mónaco.

Al inicio de su vida, vio lo que era el glamour de los palacios de Mónaco, donde residen los Grimaldi pero, a los siete años, su vida dio un giro cuando entró al mundo del circo al que su madre decidió unirse, en calidad de invitada, tras iniciar una relación sentimental con un domador de elefantes, llamado Franco Knie.

Fue así que la entonces pequeña Pauline se vio de pronto instalada en una caravana junto a sus dos hermanos, Louis Robert Paul Ducret y Camille Marie Kelly Gottlieb, para acompañar al nuevo novio de su mamá en su carrera ambulante por Europa. Franco Knie era el dueño del Circo Knie, el Circo Nacional suizo.

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Pauline, la hija de la princesa Estefanía de Mónaco
Pauline, la hija de la princesa Estefanía de Mónaco, en la ceremonia de clausura del vigésimo octavo Festival Internacional de Circo de Montecarlo en Mónaco el 20 de enero de 2004.

Lo que recuerda con más cariño de aquella etapa de su vida es el bullicio que reinaba siempre a su alrededor gracias a los otros niños que formaban parte de la multicultural familia circense, con quienes hablaba una mezcla de alemán, italiano, francés y español. La propia sobrina del príncipe Alberto de Mónaco participó en algunos espectáculos del circo.

"Fue extraño... pero muy interesante y pasaba todo mi tiempo en el exterior, rodeada de animales... Se trató de una época de pura libertad que no creo que todos los niños tengan la oportunidad de experimentar", dijo en la entrevista con The Telegraph.

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Fueron dos años los que vivió así antes de regresar a Mónaco y a todos los lujos a los que estaba acostumbrada, pero Pauline no se arrepiente de haber experimentado lo que es "estar tan arriba y tan abajo" porque le ayudó además a convertirse en "una persona más fuerte".

"Entiendo que mi educación fue inusual y lo aprecio. Estoy agradecida de haber tenido la infancia que tuve”, asegura Pauline.

De hecho, esa educación "inusual", como ella misma la define, le ha llevado a probar suerte en el mundo de la moda y, en 2017 lanzó su propia marca de ropa, Alter Designs, que apuesta por diseños unisex respetuosos con el medio ambiente y la sostenibilidad.

Sobre cómo supo que quería dedicarse al diseño de modas, ella cuenta: "Pensé que quería ser editora, pero luego, cuando estaba en la publicación, me di cuenta de que no era para mí. Lo mismo me sucedió en Louis Vuitton, pero me enseñó mucho sobre la industria de la moda, especialmente que no todo es ostentación y glamour. Lo que aprendí fue que es una industria muy trabajadora y que requiere corazón, sudor y lágrimas. Pero después de eso supe que quería ser diseñadora”.

Y, además, comenta que tanto su madre como su abuela son dos fuentes de inspiración: “Veía a mi madre preparándose para las galas con vestidos con diamantes, pero al día siguiente nos llevaba a la escuela con unos vaqueros gastados y botas. Puedes encontrar eso en mis colecciones: son dos mundos, uno lujoso y otro con este sentimiento rebelde. Mi madre era una mujer fuerte que se expresaba a través de la moda, al igual que mi abuela (Grace Kelly). Cada una de ellas eran iconos de estilo para su época y decían lo que pensaban”.

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