Cuando Isabel Allende comenzó a escribir La casa de los espíritus, no lo hizo pensando en una obra monumental de la literatura latinoamericana, sino en una despedida. Lo que inició como una carta íntima terminó convirtiéndose en una de las novelas más influyentes del siglo XX en español, y hoy encuentra una nueva vida con su esperada adaptación televisiva.
La historia se remonta a 1981, cuando Allende, exiliada en Venezuela tras el golpe militar en Chile, recibió la noticia de que su abuelo estaba muriendo. Incapaz de viajar para despedirse, decidió escribirle una carta. Ese gesto profundamente personal fue creciendo hasta transformarse en un relato que mezclaba memoria, política, realismo mágico y saga familiar. Así nació el universo de los Trueba.