El príncipe William está decidido a evitar que en su familia se repita el fenómeno protagonizado por él mismo y su hermano el príncipe Harry y por ello estaría criando a sus hijos, los príncipes George, Charlotte y Louis, bajo una lógica distinta, aseguran.
El príncipe William quiere evitar a toda costa que sus hijos Charlotte y Louis resulten como el príncipe Harry, aseguran
William quiere evitar que se repita el caso del príncipe Harry con sus hijos
En la monarquía británica hay una frase que se ha repetido con la naturalidad de una tradición incuestionable: “heir and spare” (el heredero y el repuesto). Una fórmula fría que define destinos desde la cuna para quienes forma parte de la línea de ascenso al trono.
Pero si algo ha dejado claro la última década y particularmente la sacudida mediática provocada por el príncipe Harry, es que ese modelo ya no es sostenible sin que haya consecuencias que trastoquen a la Corona.
Por ello, el príncipe de Gales y futuro rey de Inglaterra está decidido a que una situación así no suceda con sus hijos, por lo que sin importar que George sea quien le siga en el orden de sucesión, piensa educar y proveer a Charlotte y Louis y con las bases y recursos que les permitan funcionar con independencia y madurez en el futuro.
Y es que, durante décadas, William fue testigo y protagonista indirecto de la tensión que implicaba ocupar el lugar del heredero frente a Harry, su hermano menor. Pero fue hasta la publicación de Spare: En las sombras cuando esa dinámica se expuso con una crudeza.
En sus páginas, el príncipe Harry se asumió como “el suplente” y describió una vida marcada por la comparación constante, la utilidad condicional y una identidad construida a partir de la posibilidad de reemplazar al primogénito en caso de tragedia.
Así es como el príncipe William hará frente al problema del 'repuesto' con sus hijos Charlotte y Louis
Para evitar el problema del “repuesto”, el príncipe William apunta a formar al príncipe George como heredero, pero sin que ese rol se traduzca en una jerarquía emocional dentro de su casa, de acuerdo con Tina Brown, biógrafa de la princesa Diana y antigua editora de Vanity Fair, citada por People.
"Me han dicho que el heredero al trono, el príncipe William, está preocupado por el riesgo inherente a la crueldad de la primogenitura", escribió Brown en un newsletter publicado el pasado 24 de marzo.
En otras palabras, prepara a su hijo mayor para el trono sin reducir a sus hermanos menores, Charlotte y Louis, a un papel ornamental o prescindible.
Si algo entendió William con respecto a su historia personal es que el problema no es el título, sino la dinámica que lo acompaña. Durante generaciones, los “spares” han ocupado un terreno ambiguo dentro de la Familia Real británica: con privilegios, pero sin propósito claro; visibles, pero no centrales; necesarios en teoría, pero incómodos en la práctica.
Ahí están los precedentes históricos, desde la princesa Margaret hasta el príncipe Andrés. Figuras que, cada una a su manera, evidenciaron las grietas de ese rol indefinido.
Lo que propone ahora el príncipe de Gales es una reconfiguración más pragmática: dotar a Charlotte y Louis de herramientas para construir identidades propias, incluso fuera de la estructura institucional, basadas en independencia real, emocional y financiera que les permita no depender del sistema que, históricamente, ha terminado por asfixiar a quienes no están destinados a reinar.
El príncipe de Gales no quiere más rivalidades entre hermanos en la Familia Real británica
Dentro de la lógica que estaría aplicando el príncipe William con la crianza de sus hijos, la presencia (o ausencia) de su hermano, el príncipe Harry funciona como una referencia constante.
No como un antagonista (a causa del distanciamiento que reina entre ellos), sino como una advertencia. Como el caso más visible y doloroso para la Familia Real de lo que ocurre cuando el sistema no evoluciona.
El quiebre entre los hermanos no sólo fracturó a los Windsor; exhibió, ante el mundo, las fallas estructurales de una institución que durante demasiado tiempo confundió tradición y obligación con inercia; y, en ese sentido, la postura de William no es únicamente emocional, también es preventiva.
Evitar “otro Harry” al interior de su familia no implica evitar la rebeldía o la diferencia, sino impedir que uno de sus hijos crezca sintiéndose prescindible dentro de su propia historia.
Porque si algo dejó claro el libro de memorias Spare, es que el verdadero conflicto no nace del carácter, sino del lugar que se ocupa dentro de la narrativa familiar.
La gran pregunta, entonces, no es si William logrará más rivalidades entre hermanos al interior de la Familia Real, sino si la institución será capaz de acompañar ese cambio.