La carrera de Emma Watson puede no ser extensa en número, pero sí es estratégica en impacto. Desde su debut en la saga iniciada con Harry Potter y la piedra filosofal, la actriz británica quedó asociada a uno de los fenómenos culturales más influyentes del cine contemporáneo.
Hermione Granger no solo fue un personaje entrañable; fue un modelo de inteligencia, disciplina y valentía femenina en la pantalla mainstream. El cierre de la franquicia con Harry Potter y las reliquias de la muerte – parte 2 marcó el fin de una etapa y el inicio de una transición delicada: demostrar que podía existir más allá del universo mágico.