En pleno auge del fenómeno mundial de Harry Potter y las reliquias de la muerte– parte 2, cuando su nombre encabezaba alfombras rojas y listas de taquilla, Emma Watson tomó una decisión que descolocó a Hollywood: detener el ritmo y entrar a la universidad.
En 2009 se matriculó en Brown University, una de las instituciones que conforman la Ivy League en Estados Unidos. No eligió una carrera pragmática ligada al espectáculo, sino Literatura Inglesa, una disciplina anclada en el análisis crítico, la teoría literaria y los grandes textos clásicos. Mientras otras estrellas multiplicaban contratos, ella se sumergía en Shakespeare, Virginia Woolf y crítica cultural contemporánea.