El Museo de la Academia de Cine refuerza su papel como guardián de la memoria cinematográfica con una serie de nuevas adquisiciones que expanden el alcance y la profundidad de la Colección de la Academia, considerada la más grande del mundo con más de 52 millones de piezas. Estos objetos no solo celebran hitos del séptimo arte, sino que permiten entender el cine como un proceso cultural, técnico y creativo en constante evolución.
Entre las incorporaciones más llamativas se encuentra la bicicleta utilizada por Paul Reubens en La gran aventura de Pee-wee (1985), un objeto que encapsula el espíritu lúdico del cine de los años ochenta y su impacto en la cultura popular. Convertida hoy en pieza museística, la bicicleta funciona como un puente entre la nostalgia colectiva y la materialidad del cine .