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Alberto Guerra baila, arriesga y emociona en Ha-Chan, Shake Your Booty! desde Sundance

Desde Sundance, Alberto Guerra habla de Ha-Chan, Shake Your Booty!: Japón, baile profesional, riesgo creativo y el personaje más inesperado de su carrera.
sáb 24 enero 2026 07:01 PM
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Alberto Guerra, actor. (Karla Lisker / Cortesía. )

Alberto Guerra habla desde Park City con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con los nervios sin dejar que le roben el goce.

Ha-Chan, Shake Your Booty! se presenta en la competencia oficial de Sundance y, para él, el momento se vive con plenitud: “Mi carrera me ha ido enseñando a controlar los nervios —que no significa no tenerlos— para que me permitan disfrutar”, dice, entre encuentros con colegas y conversaciones sobre cine que definen el pulso del festival .

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El proyecto llegó sin casting, como esas invitaciones que aparecen cuando el camino ya está trazado. Josef Kubota Wladyka vio Griselda, tenía el guion, a Rinko Kikuchi y la película prácticamente armada. “Me dijo: ‘Se filma en Japón’, y eso ya me emocionó mucho. Cuando leí el guion entendí la maravilla de película en la que estaba entrando”, recuerda Guerra, convencido desde la página uno de que se trataba de algo especial.

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Alberto Guerra en un fotograma de la cinta Ha-Chan, Shake Your Booty!
(Cortesía. )

La experiencia no fue breve ni cómoda. Alberto pasó cuatro meses en Japón, dos de ellos dedicados exclusivamente a ensayar. El mayor reto fue claro: convertirse, de verdad, en bailarín. “Hay esta idea errónea de que todos los cubanos bailamos… yo no”, confiesa entre risas, antes de admitir la exigencia física y mental de alcanzar un estándar profesional que no traicionara al personaje ni a la historia .

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En Ha-Chan, interpreta a Fidel, un personaje que acompaña a una mujer atravesada por la pérdida. “Si tuviera que describirlo en dos palabras: un alma libre”, resume. La película se mueve al ritmo del duelo, del cuerpo y de una escena poco explorada: los salones de baile de Tokio, un universo que también sorprendió al actor por su belleza y melancolía.

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Alberto Guerra, actor. (Karla Lisker, cortesía. )

Guerra habla de los ballroom dances japoneses como un arte en decadencia, cargado de poesía. “Si te digo tango, no piensas en un salón lleno de japoneses bailándolo a la perfección… y verlo ahí, en medio de Tokio, es maravilloso”. Para él, esa fragilidad —la edad de quienes lo practican, la luz de los salones, la sensación de un mundo que se apaga— se vuelve parte esencial del tono de la película .

Mirando su trayectoria, Ha-Chan, Shake Your Booty! ocupa un lugar singular. Entre proyectos comerciales, series globales y cine de autor, Alberto celebra no juzgar el camino. “Es algo que la gente que conoce mi trabajo no ve venir”, dice sobre este rol. Por eso lo atesora: como un gesto nuevo, arriesgado y profundamente personal, que amplía su territorio creativo y confirma que, después de veinte años, todavía hay pistas desconocidas por explorar .

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