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'Morro': la película con la que Rodrigo García busca encontrar esperanza en medio de la violencia

El cineasta mexicano Rodrigo García presenta Morro en el Festival de San Sebastián, una historia íntima donde un veterinario encuentra en un perro una posibilidad de redención.
El directo mexicano Rodrigo García Saiz en el set de filmación de la cinta Morro.
El directo mexicano Rodrigo García Saiz en el set de filmación de la cinta Morro. (Cortesía Calouma. )

Después de dirigir Lluvia, una película coral construida a partir de múltiples historias y personajes, Rodrigo García Saiz decidió emprender un camino completamente distinto. El resultado es Morro, su segundo largometraje, una obra íntima protagonizada por Gustavo Sánchez Parra que tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde competirá como la única producción mexicana de su sección.

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Para el cineasta, la película representa algo más que un nuevo proyecto: es una obra profundamente ligada a sus propias inquietudes y experiencias personales. “ Hay mucho de mí en esta película, de mis pérdidas, de mis preguntas, de cosas que a veces me cuesta decir”, explica el director al hablar sobre el origen de la historia.

Aunque aclara que no se trata de una película autobiográfica, reconoce que es el proyecto donde más claramente ha plasmado sus preocupaciones sobre la condición humana y la forma en que las personas sobreviven a contextos marcados por la violencia.

El actor Gustavo Sánchez Parra en un fotograma de la cinta Morro.
El actor Gustavo Sánchez Parra en un fotograma de la cinta Morro. (Cortesía. )


Una mirada distinta a la violencia en México

Uno de los aspectos que distingue a Morro es su aproximación al fenómeno de la violencia y el narcotráfico. García no buscaba hacer una película centrada en la brutalidad de estos escenarios, sino en aquello que permanece vivo pese a ellos.

Mi mirada estaba más en lo que sobrevive en ella. En la dignidad, en la ternura, en la posibilidad de volvernos a acercar a alguien”, señala.

El director explica que quería contar una historia luminosa sin ignorar la realidad que atraviesa al país. Más que enfocarse en la violencia misma, le interesaba explorar la capacidad de los seres humanos para encontrar afecto, compañía y sentido incluso en medio de la desolación.

El perro que cambia una vida en la cinta Morro

La idea de Morro nació también de una reflexión sobre la relación entre los seres humanos y los animales. García, quien ha convivido con perros toda su vida, encontró inspiración en una nota periodística que relataba la profunda conexión entre una persona vinculada a la violencia y un animal.

Aquella contradicción despertó una pregunta central para la película: cómo alguien capaz de ejercer violencia puede al mismo tiempo desarrollar un afecto genuino por un perro. “ La ternura y la empatía son una gran medicina para estos momentos de desolación”, afirma el cineasta.

A partir de esa idea surge la relación entre Mateo, un veterinario interpretado por Gustavo Sánchez Parra, y Morro, un perro que termina convirtiéndose en una posibilidad de redención para ambos personajes.

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Gustavo Sánchez Parra y el poder del silencio

Desde las primeras etapas de desarrollo, Rodrigo García imaginó a Gustavo Sánchez Parra como protagonista. El actor aceptó el reto de interpretar a un personaje prácticamente silencioso, cuya carga emocional recae en las miradas, los gestos y la presencia física.

Tiene una capacidad extraordinaria de hacerte sentir lo que un personaje no puede decir”, asegura el director. Esa decisión permitió construir una película donde el dolor nunca se explica de manera explícita, sino que se percibe a través de pequeñas acciones y de la relación que Mateo desarrolla con el animal.

Gustavo Sánchez Parra y el director Rodrigo García en el set de Morro.
Gustavo Sánchez Parra y el director Rodrigo García en el set de Morro. (Cortesía. )

Hidalgo como escenario de esperanza

La película fue filmada en Singuilucan, Hidalgo, una localidad cercana a Tulancingo que ofrecía exactamente el paisaje que buscaban García y el director de fotografía Alfonso Herrera.

Lejos de las representaciones habituales asociadas a la violencia, el equipo apostó por una estética llena de color y humanidad.

Queríamos que la película tuviese también un lado colorido”, comenta el realizador.

Además, gran parte del elenco secundario está integrado por habitantes de la comunidad que participaron activamente en el rodaje, convirtiendo la experiencia en un proceso profundamente colaborativo.

Julia Cherrier, Pablo Guerrero, Rodrigo García, Anna Díaz, Paola Cortés, Gustavo Sánchez, Ernesto Meléndez en la premier en San Sebastián de Morro.
Julia Cherrier, Pablo Guerrero, Rodrigo García, Anna Díaz, Paola Cortés, Gustavo Sánchez, Ernesto Meléndez en la premier en San Sebastián de Morro. (Gari Garaialde / Cortesía. )

El estreno en San Sebastián

La selección de Morro en el Festival de San Sebastián representa uno de los momentos más importantes en la carrera del director. García reconoce que la noticia llegó como una sorpresa y un motivo de enorme orgullo. “Que este festival nos elija es sacarnos la lotería”, afirma.

A pocos días de la premiere mundial, el realizador asegura que intenta vivir el momento sin expectativas y disfrutar la experiencia de compartir la película con el público. Porque, al final, como él mismo resume, llega un momento en que toda obra debe encontrar su propio camino: “Hay que soltar las cosas, como en la vida misma”.

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