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Cumbres Borrascosas: datos curiosos sobre la novela y la vida de Emily Brontë

Con el estreno de su nueva adaptación, volvemos a la novela que desafió a su época: pasión, obsesión y el misterio de Emily Brontë.
mié 11 febrero 2026 05:10 PM
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Wuthering Heights (12 de febrero), Emerald Fennell (IMDb)

Hay historias de amor que consuelan. Cumbres Borrascosas no es una de ellas. Publicada en 1847, la única novela de Emily Brontë es un relato feroz sobre la obsesión, el deseo, la venganza y la imposibilidad de domesticar las emociones humanas. Hoy, con una nueva adaptación cinematográfica en cartelera, la obra vuelve a recordarnos que el amor romántico puede ser tan devastador como el viento que azota los páramos ingleses donde transcurre la historia.

Uno de los datos más fascinantes es que Emily Brontë publicó la novela bajo el seudónimo masculino Ellis Bell. En la Inglaterra victoriana, las mujeres escritoras no eran tomadas en serio si abordaban temas oscuros o moralmente ambiguos. Cuando el libro apareció, muchos críticos lo consideraron “perturbador” e incluso “inmoral”. Nadie imaginaba que aquella voz áspera y radical pertenecía a una mujer de apenas 29 años.

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A diferencia de las novelas románticas de su tiempo, Cumbres Borrascosas no idealiza el amor: lo muestra como una fuerza destructiva. Heathcliff y Catherine no son héroes dulcificados, sino personajes contradictorios, orgullosos y, a ratos, crueles. La novela rompió con las convenciones victorianas al presentar protagonistas moralmente ambiguos, algo que desconcertó a los lectores del siglo XIX pero que hoy se siente sorprendentemente moderno.

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Cumbres Borrascosas (2026) (IMDb)

Otro detalle clave es su compleja estructura narrativa. La historia se cuenta a través de narradores múltiples —el señor Lockwood y la ama de llaves Nelly Dean—, lo que introduce una distancia inquietante entre los hechos y su interpretación. Esta construcción fragmentada aporta una atmósfera casi fantasmagórica y refuerza la sensación de que el lector espía una tragedia inevitable.

La vida de Emily Brontë es tan enigmática como su novela. Criada en Haworth, en el aislado paisaje de Yorkshire, junto a sus hermanas Charlotte y Anne, desarrolló desde niña mundos imaginarios y escribió poesía antes de lanzarse a la narrativa. Murió un año después de la publicación de Cumbres Borrascosas, sin llegar a conocer el impacto monumental que su obra tendría en la literatura universal.

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Un dato que suele sorprender: durante décadas, la novela fue vista como una rareza oscura dentro del canon inglés. No fue sino hasta el siglo XX cuando la crítica comenzó a reivindicarla como una obra maestra, destacando su exploración psicológica y su potencia simbólica. Hoy es considerada una de las novelas más influyentes de todos los tiempos.

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(Fuente: Warner Bros.)

El paisaje no es solo un escenario: es un personaje. Los páramos, el viento y la naturaleza indómita reflejan el carácter de Heathcliff y Catherine. Emily, que amaba caminar sola por esos terrenos abiertos, trasladó esa sensación de libertad y violencia natural al corazón de su historia.

Cada nueva adaptación cinematográfica reaviva el debate: ¿es Cumbres Borrascosas una historia de amor o una advertencia sobre la obsesión? Tal vez ahí radica su fuerza. No busca tranquilizar al lector, sino incomodarlo. Y en tiempos donde el amor suele romantizarse sin matices, volver a esta novela es recordar que la pasión también puede ser un territorio salvaje.

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