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A 20 años de una de las ausencias más dolorosas para Isabel II

Hoy se cumplen dos décadas desde que la princesa Margarita murió. Repasamos su vida llena de rebeldía, excesos y el por qué la llamaban 'la reina' a la que poco le importaba la Casa de Windsor.
mié 09 febrero 2022 08:04 PM
Princess Margaret
La princesa Margarita, condesa de Snowdon, siempre fue muy rebelde.

"Us four!", le solía decir el rey Jorge VI a su núcleo familiar: su esposa (en aquel entonces) la reina consorte Isabel y sus hijas, las princesas Isabel y Margarita, quienes supieron convertirse en confidentes, pero también se enfrentaron por una polémica muy dura; la actual monarca de Gran Bretaña le impidió a su hermana casarse por amor.

Hoy se cumplen 20 años de la muerte de la princesa Margarita, que a pesar de todo fue una de las figuras más importantes de apoyo y amor que tuvo la reina más longeva de Gran Bretaña, Isabel II. Pero en su momento, la royal supo convertirse en la figura más polémica de la Casa Real de Windsor.

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Margarita fue todo menos el ejemplo perfecto de lo que se esperaría de una alteza real y, hasta el nacimiento de los hijos de su hermana, segunda en línea directa en sucesión al trono del Reino Unido. La princesa fumaba una cajetilla tras otra, bebía sin tregua y su vida sentimental estuvo en boca de todos.

Quizá uno de los conflictos más grandes entre hermanas se dio cuando Isabel II, vigilante siempre de que "the crown must win. Must always win", sin importar los sentimientos o las personas que se sacrifiquen, le impidió a su hermana casarse con el que consideró el amor de su vida; el capitán de aviación Peter Townsend, por ser divorciado.

La princesa se mostró tan en contra de las reglas que su familia le imponía, que se ganó el apodo de la reina de me importa una mi***a la corte británica. Era una característica que ella disfrutaba o, al menos, así se lo hizo saber al escritor Jean Cocteau, al que le dijo: "La desobediencia es mi diversión".

Princesses In Grosvenor Square
La princesa Margarita y la princesa Isabel II en 1948.

Esa vida llena de excesos le pasó factura, resentida por estar siempre a la sombra de Lilibeth, demostró, contrario a lo visto en la serie del momento, The Crown, que su carácter no la ayudaba ni siquiera cuando sabía que tenía sobre sus hombros la responsabilidad de representar a la Casa Real de Windsor.

Así, en la década de los 60 que viajó a Estados Unidos en representación de Isabel II, logró ganarse el título no oficial de persona non grata, por enemistarse con las grandes divas de Hollywood; Judy Garland, Elizabeth Taylor o la mismísima Grace Kelly, a quien le expresó: "Honestamente no pareces una estrella de cine".

Su vida de excesos le pasó factura muy rápidamente, su dependencia al cigarro le provocó un cáncer de pulmón y aunque fue operada en 1985, se sumaron una serie de padecimientos como hepatitis, neumonías y cuatro ictus, siendo el último el que acabó con su vida a los 71 años, el 9 de febrero de 2002, en el King Edward VII's Hospital.

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"Si no fueras la reina nadie te hablaría", se asegura que le dijo una vez a su hermana, lo que resume su tirante relación. Margarita se casó con el fotógrafo Tony Armstrong Jones, y aunque era plebeyo, recibió el buen visto royal. Tuvieron dos hijos, David y Sharah. Tal fue la aceptación de él en la familia, que fue nombrado Lord Snowdon.

Las cosas tampoco funcionaron entre la pareja y la princesa comenzó sus andanzas épicas, en las que llegaba dos horas tarde a sus citas, pegaba cerillos a sus vasos, para poder encender más rápidamente sus cigarros o utilizaba ropa inapropiada para su estatus.

Tuvo amantes en todas las esferas, incluido (aseguran los rumores) el solista de The Rolling Stones, Mick Jagger. También encontró compañía en el pianista Robin Douglas, que se suicidó tras su ruptura; en un amigo de su marido, llamado Antony Barton, y supuestamente en los actores Peter Sellers y Warren Beauty.

(FILE PHOTO) Princess Margaret
Antony Armstrong-Jones durante su boda con la princesa Margarita.

Su soledad la llevó a encontrar a su último amor en Roddy Llewellyn, que era 17 años menor. Su romance fue furtivo y se veían a escondidas en la Isla Mustique, pero fueron fotografiados en 1976, escándalo que a su aún esposo le sirvió para dejar su hogar en el Palacio de Kensington.

Se divorció, y fue la primera separación oficial en la corte inglesa desde el rey Enrique VIII en el siglo XVI. La relación de Margarita y Roddy siguió hasta 1981 y al separarse rompió la ilusión de la princesa de encontrar al amor verdadero. Su partida afectó tanto a Isabel II que no quiso hablar en público porque dijo, "no hubiera contenido las lágrimas".

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