El cine independiente volvió a marcar la pauta en la 41ª edición de los Independent Spirit Awards, celebrada el 15 de febrero en el Hollywood Palladium de Los Ángeles. Con un espíritu renovado y una ceremonia más sobria tras su mudanza desde la playa de Santa Mónica, la gala reafirmó su papel como termómetro creativo antes de los Oscar y como vitrina de historias arriesgadas, íntimas y políticamente resonantes.
La gran protagonista de la noche fue Train Dreams, que se alzó con Mejor Película y consolidó su fuerza en la temporada de premios. En televisión, la serie Adolescence dominó las categorías interpretativas, confirmando que el talento independiente también está redefiniendo la narrativa en la pantalla chica.