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Carlos III… las manías de un príncipe que no cambiarán al convertirse en rey

Con la polémica por su clara falta de tolerancia a la frustración por culpa de un tintero y una pluma, reviven las particulares peticiones que el hijo de Isabel II les hace a sus colaboradores.
jueves 15 septiembre 2022
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Carlos III deberá controlar su carácter.

El importantísimo Día de la Adhesión se vio eclipsado por la polémica que generó el gesto de exigencia del nuevo rey Carlos III a sus ayudantes de cámara de retirar un tintero y luego una caja de plumas que le estorbaban para firmar el trascendental documento de su proclamación.

La escena que dejó al descubierto una clara falta de tolerancia a la frustración se repitió cuando intentaba poner su firma en otros papeles y una vez más la pluma fuente le falló, manchando uno de sus dedos, por lo que dejó de manifiesto su molestia, misma que inició cuando puso mal la fecha.

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En la que seguramente, más allá del protocolo, la principal preocupación y donde será el apoyo más grande la reina consorte, Camila, es en tratar de calmar —y no unirse como lo hizo en la segunda ocasión— los encendidos ánimos del monarca entrante, para que trate de, así como lo hizo Isabel II, evitar mostrar en público este tipo de arrebatos.

¿Cuáles son las manías de Carlos III?

La irritación (frente a la dolorosa pérdida de su mamá y la presión de saberse el nuevo jefe de Estado en Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, jefe de la Mancomunidad de Naciones y defensor de la fe) le pasó factura y tras los dos momentos, ya es conocido en redes sociales como Carlos, tintero.

Pero no es nuevo que el anterior príncipe de Gales dé muestra de su compleja personalidad. En 2015 el mayordomo de la princesa Diana, Paul Burrell, dio cuenta de las excentricidades de Carlos en el documental de Amazon Serving the Royals: Inside the Firm.

Su costumbre a que otros le resolvieran sus necesidades más básicas hizo que en algún momento dado, el actual soberano se ganó el apodo de "el príncipe mimado", por su incapacidad de "resolver" sus problemas más triviales en el día a día y recurrir siempre a su staff para que lo ayuden.

"Su pijama se plancha todas las mañanas, al igual que los cordones de sus zapatos. El tapón de la bañera tiene que estar en una posición determinada y la temperatura del agua tiene que ser simplemente tibia", en una tina que sólo puede llenarse "hasta la mitad", contó Burrell de Carlos III.

Aseguró, también, que nunca toma él mismo la pasta de dientes: sus ayudantes tienen que poner en su cepillo un total de 2,5 centímetros de dentífrico. Las peticiones de Carlos III incluyen acciones que rayan en la exageración, por su falta de interés en realizar acciones básicas.

"Me llamó desde su biblioteca y me dijo: 'Paul, una carta de la reina se cayó en el bote de basura, ¿la recogerías?'. Tuve que agacharme a la papelera, sacar la carta y volver a ponerla en su escritorio", compartió Paul. El señalamiento de que Carlos podría padecer TOC (trastorno obsesivo compulsivo) no es nuevo.

Tendría una explicación en los años que vivió y estudió en un estricto internado escocés, en el que fue educado con una férrea disciplina. De esos años le quedó la molestia de pasar largos ratos en un ambiente cerrado, por lo que acostumbra a mantener las ventanas abiertas, independientemente del frío.

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El príncipe Carlos tuvo una educación muy estricta.

 

Su ex secretario de comunicación, Julian Payne, comentó a The Times que el rey tiene ese lado que no es tan amable con los que lo rodean: "Puedo recordar más de una ocasión en la que pensé que podría haberme congelado mientras intentaba escribir con una mano que ya no podía sentir".

Payne abundó en que el hijo de Isabel II no almuerza, detesta el derroche y manda guardar los restos de la merienda para tomarlos al día siguiente. En el tema de la comida, su rutina mañanera es también difícil para quien está encargado de servirle el desayuno, en el que tiene claras exigencias.

El chef Darren McGrady, trabajador de la Casa Real de Windsor, comentó que Carlos III pide siempre dos ciruelas, aunque sólo se come una. "La instrucción era colocar dos ciruelas y un poco de jugo. Se las mandaba y él dejaba una para que volviera a mis manos y yo la regresara al frasco.

"Una mañana pensé en ponerle sólo una. La envié al comedor, me mandó a llamar y me preguntó: '¿Tienes dos, por favor?'. Así que tuve que seguir enviándole dos cada mañana y me devolvía una", agregó Darren. Otra fuente real explicó a MyLondon que al final de las comidas siempre pide queso y galletas a cierta temperatura.

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El rey Carlos III deberá escuchar más los consejos de Camila, reina consorte, de tratar de calmarse ante situaciones que colman su paciencia.

¿Cómo es salir de viaje al servicio de Carlos III?

Las exigencias del nuevo monarca no son menores cuando se trata de ir al extranjero, ya que no va a ningún sitio si no es que se puede llevar su cama ortopédica, fotos, adornos e incluso muebles que ya deben estar instalados cuando llegue a su destino. Una vez se llevó su inodoro y siempre carga con papel higiénico Kleenex Velvet.

Estos y más detalles acerca de las manías que rodean el cotidiano de la actual majestad británica serán revelados el próximo octubre, cuando vea la luz el libro The Palace Papers: Inside the House of Windsor, de la autoría de Tina Brown. El trabajo que tiene frente Carlos III es, a todas luces, no sólo de gobernar, sino tratar de controlarse.

 
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