Tras la restauración de Cronos en el festival de Sundance, Guillermo del Toro demostró una vez más que lo mexicano lo lleva en la sangre.
Durante una celebración organizada por Netflix, se viralizaron videos en los que se observa al director tapatío haciendo tortillas a mano y sirviendo tacos a los asistentes del festival. Un gesto que, más allá de lo anecdótico, dejó claro que su calidez y hospitalidad viajan con él a cualquier parte del mundo.
Con tacos en Sundance y café de olla en Hollywood: Las veces que Guillermo del Toro ha demostrado su amor por México
Las veces que Guillermo del Toro ha demostrado su amor por México
Asimismo, el director de Frankenstein , cantó junto a mariachis, recordando que su talento no se limita al cine. Temas como “México Lindo”, “Cielito Lindo” y “La Bamba” formaron parte del repertorio, inmortalizando una vez más un episodio que puso a México en alto ante la comunidad internacional.
Sin embargo, esta no es la primera vez que Guillermo del Toro realiza este tipo de gestos. A lo largo de su carrera, el cineasta ha encontrado distintas maneras de llevar su cultura, su orgullo y su identidad mexicana a otros espacios. Aquí te contamos algunas de las más memorables.
Estreno de Frankenstein con un desayuno muy mexicano
Durante la presentación de Frankenstein en Los Ángeles, Guillermo del Toro decidió romper con el protocolo tradicional y organizar un desayuno titulado “Café y conchas. Hosted by: Guillermo del Toro”.
Tal como su nombre lo indica, el encuentro incluyó pan dulce decorado con motivos de la película y café de olla, ofrecidos a prensa y colegas del cineasta. Las imágenes del evento rápidamente circularon en redes sociales, mostrando un ambiente íntimo y cálido, muy alejado de los convencionales junkets de Hollywood.
En las fotografías también se pudo ver a los protagonistas del filme conviviendo con el director. Jacob Elordi y Oscar Isaac tuvieron así una probada literal de la cultura mexicana.
Su estrella en Hollywood, siempre con México al frente
Cuando Guillermo del Toro develó su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, lo hizo portando la bandera de México, un gesto que no pasó desapercibido.
Durante su discurso, el cineasta se declaró orgullosamente mexicano y migrante, enviando un mensaje poderoso en un contexto donde el tema migratorio suele estar cargado de tensiones políticas. Lejos de ocultar su origen para encajar, Del Toro eligió visibilizarlo y celebrarlo frente a una de las industrias más influyentes del mundo.
Guillermo del Toro: “Porque soy mexicano”
Uno de los momentos más icónicos de su carrera ocurrió cuando, después de recibir el Globo de Oro como Mejor Director, Guillermo del Toro explicó el origen de su sensibilidad artística con una frase sencilla pero contundente: “Porque soy mexicano.”
La declaración se volvió viral y fue adoptada como una consigna de orgullo nacional. Desde entonces, el cineasta ha reiterado esta idea en múltiples ocasiones, incluyendo el tour de prensa de Frankenstein, donde afirmó: “Siempre lo diré: hago lo que hago, como lo hago, porque soy mexicano.”
Más allá de una frase, se convirtió en una declaración de identidad.
Guillermo Del Toro otorga becas a estudiantes
Guillermo del Toro también ha demostrado su amor por México a través de acciones concretas. Una de las más importantes es la Beca Jenkins-Del Toro, que en su convocatoria 2026 ofrece hasta 60,000 dólares anuales para que jóvenes mexicanos estudien cine en el extranjero.
Este apoyo cubre colegiatura, manutención y transporte, y está dirigido a estudiantes de licenciatura y maestría. Un punto clave es que la beca exige que los beneficiarios regresen a México al terminar sus estudios, con el objetivo de fortalecer la industria cinematográfica nacional.
Esta iniciativa refleja la visión clara del director: formar talento global que vuelva a contar historias desde México.
Su respaldo a Soy Frankelda
Guillermo del Toro también ha demostrado su compromiso con México al respaldar proyectos creativos nacionales que apuestan por la originalidad y la identidad cultural, como es el caso de Soy Frankelda.
La película se convirtió en la primera producción mexicana de animación stop-motion, marcando un hito para la industria nacional. Del Toro fungió como padrino del proyecto, brindando visibilidad, respaldo creativo y legitimidad internacional a una propuesta que mezcla terror, fantasía y tradición mexicana.
Su apoyo fue clave para que Soy Frankelda trascendiera fronteras y demostrara que la animación hecha en México tiene la calidad, el discurso y la personalidad necesarias para competir a nivel global, sin perder su esencia local.
El Taller del Chucho
Otra de las aportaciones más importantes de Guillermo del Toro a la cultura mexicana es El Taller del Chucho, un centro de formación especializado en animación stop-motion ubicado en Jalisco.
Este espacio fue creado con el objetivo de formar talento mexicano desde el país, ofreciendo capacitación profesional en una disciplina poco desarrollada en México, pero con enorme potencial creativo. A través de talleres, residencias y mentorías, El Taller del Chucho ha permitido que jóvenes animadores trabajen con estándares internacionales sin tener que salir del país.
Para Del Toro, este proyecto representa algo más profundo que una escuela: es una manera de devolverle a México lo que el cine le dio a él, fortaleciendo la industria desde la raíz y apostando por una nueva generación de creadores capaces de contar historias propias con técnicas de alto nivel.