“Nunca sabes cómo te va a ir con eso. Me fue mal, mi oxigenación bajó muchísimo, y sí llegué a pensar que no la libraba. Bajé a 73 (en saturación), y sí, sí estuvo fuerte, sientes que te ahogas, te falta el aire”, relató Vanessa de 37 años.
De inmediato, dijo, le llamó al doctor para que le ayudara a superar el trance y a tres meses de vivir esa experiencia, aseguró que tiene secuelas y hoy se cansa muy rápido, sobre todo, al subir escaleras.

Mencionó que, incluso, sufrió un desbalance en sus niveles de tiroides, pues durante varios años lidió con el hipotiroidismo.
“Tenía un problema de tiroides y lo que hace es que te hace retener líquido, subes de peso, no metabolizas de manera correcta, tus hormonas están disparadas. No hay un orden, ni un equilibrio en tu cuerpo, entonces empecé a subir mucho de peso”, comentó.