La historia de Tlali, la escultura que dividió a México y ahora recibe uno de los museos más importantes del mundo
Remplazaría el monumento a Cristóbal Colón en Paseo de la Reforma, Tlali desató uno de los debates culturales recientes más intensos. Hoy, la obra de Pedro Reyes forma parte de la colección permanente del LACMA.
Cuando el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) inauguró su renovado campus en 2026, una enorme cabeza de piedra volcánica recibió a los visitantes desde la plaza exterior. La pieza, titulada Tlali y creada por el artista mexicano Pedro Reyes, parecía representar un nuevo reconocimiento internacional para uno de los escultores contemporáneos más conocidos del país.
Sin embargo, para muchos mexicanos la obra ya tenía una historia. Cinco años antes, una versión de Tlali había sido presentada como el monumento que sustituiría la estatua de Cristóbal Colón en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México. La propuesta provocó un intenso debate sobre representación indígena, memoria histórica, espacio público y quién tiene el derecho de contar esas historias. La polémica fue tal que el proyecto terminó cancelándose.
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Hoy, convertida en parte de la colección permanente del LACMA, la escultura volvió a colocar esas preguntas sobre la mesa. Lo que para el museo estadounidense representa una nueva lectura de la obra, para algunos críticos mexicanos revive un debate que nunca terminó.
¿Qué es Tlali?
Tlali es una escultura monumental realizada por el artista mexicano Pedro Reyes. Tallada en piedra volcánica proveniente de las faldas del Popocatépetl, la obra mide más de cinco metros de altura y está inspirada en las cabezas colosales olmecas, una de las expresiones escultóricas más reconocibles de Mesoamérica.
Su nombre proviene del náhuatl Tlalli, que significa “tierra”. En la versión instalada en Los Ángeles, la escultura representa un rostro fragmentado, sostenido por una estructura metálica visible. Según el LACMA, esta reinterpretación dialoga tanto con las piezas prehispánicas de su colección como con el lenguaje del arte contemporáneo, alejándose del diseño concebido originalmente para el espacio público en México.
Pedro Reyes, artista mexicano. (Peter Macdiarmid/Getty Images)
La obra que sustituiría a Cristóbal Colón
La historia de Tlali comenzó en 2021, cuando el Gobierno de la Ciudad de México anunció que la estatua de Cristóbal Colón no regresaría a la glorieta de Paseo de la Reforma tras haber sido retirada para labores de conservación.
En su lugar, las autoridades propusieron instalar una nueva escultura que rindiera homenaje a las mujeres indígenas, encargando el proyecto a Pedro Reyes. El anuncio se inscribía en una discusión más amplia sobre la permanencia de monumentos vinculados con la colonización y sobre la necesidad de repensar los símbolos presentes en el espacio público. Sin embargo, la propuesta pronto dejó de centrarse en Colón para convertirse en un debate sobre la propia escultura.
¿Por qué Tlali provocó tanta polémica?
Las críticas surgieron desde distintos frentes. Uno de los principales cuestionamientos fue que una figura destinada a representar a las mujeres indígenas hubiera sido diseñada por un artista hombre que no pertenece a un pueblo originario. Diversos colectivos, artistas, académicos e investigadores argumentaron que el proceso de selección careció de consulta con comunidades indígenas y que la obra corría el riesgo de reproducir una visión estereotipada de aquello que pretendía reivindicar.
También hubo críticas al procedimiento mediante el cual se asignó el proyecto y al simbolismo de reemplazar un monumento colonial con una representación concebida sin un proceso amplio de participación. Al mismo tiempo, otras voces defendieron la propuesta al considerar que abría una discusión necesaria sobre los monumentos públicos, la memoria histórica y la manera en que una sociedad decide representar su pasado.
La controversia creció hasta convertirse en uno de los debates culturales más relevantes de ese año y, finalmente, el proyecto fue cancelado. Posteriormente, ese espacio adquirió un significado distinto con la consolidación de la Glorieta de las Mujeres que Luchan como un sitio de memoria impulsado por colectivos feministas.
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Del rechazo en México a la colección permanente del LACMA
La historia dio un giro inesperado en 2026.
El LACMA adquirió una nueva versión de Tlali para su renovado campus, diseñado por el arquitecto Peter Zumthor. La pieza fue instalada en la plaza del edificio David Geffen Galleries y pasó a formar parte de la colección permanente del museo, uno de los más importantes de Estados Unidos.
La institución explicó que esta versión no reproduce exactamente el proyecto concebido para la Ciudad de México. El rostro fue modificado para enfatizar su carácter fragmentario y establecer un diálogo con esculturas olmecas y otras piezas de las antiguas Américas presentes en el museo. Según el director Michael Govan, el nuevo contexto ofrece una oportunidad distinta para interpretar la obra y reflexionar sobre la relación entre historia, museo y patrimonio.
Vista general del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA).(Kevork Djansezian/Getty Images)
Una polémica que cruzó la frontera
La incorporación de Tlali al LACMA no puso fin a la discusión.
Antes de su inauguración, cerca de 80 artistas, investigadores y especialistas firmaron una carta abierta dirigida al museo en la que cuestionaron la decisión de exhibir una nueva versión de una obra que, a su juicio, ya había sido ampliamente cuestionada en México. Los firmantes sostuvieron que ignorar ese contexto implicaba dejar de lado un debate sobre representación indígena, memoria y colonialismo.
El LACMA respondió que la pieza debía entenderse desde un contexto diferente al del proyecto original y defendió su incorporación como una oportunidad para generar nuevas conversaciones sobre el significado de los monumentos y las colecciones museísticas.
Vista de Tlali, la escultura de Pedro Reyes. (Cortesía LACMA. )
Más que una escultura, un debate sobre quién cuenta la historia
Más allá de su valor artístico, Tlali terminó convirtiéndose en un símbolo de una discusión mucho más amplia.
Su recorrido —de monumento propuesto para Paseo de la Reforma a pieza permanente del LACMA— refleja cómo una misma obra puede adquirir significados distintos según el lugar donde se exhibe, quién la interpreta y el contexto histórico en el que aparece.
Cinco años después de la controversia que marcó su nacimiento, Tlali sigue planteando preguntas sobre la representación de los pueblos originarios, el futuro de los monumentos públicos y la manera en que los museos participan en la construcción de la memoria colectiva. Esa capacidad de seguir generando conversación explica por qué la escultura continúa ocupando un lugar destacado, tanto dentro como fuera de México.