El pontificado de León XIV encontró a su gran enemigo antes de cumplir un año: la inteligencia artificial. En su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el nuevo líder de la Iglesia católica convirtió el avance tecnológico en una discusión ética global y lanzó una advertencia frontal contra el poder acumulado por las grandes compañías de IA.
El Papa que quiere frenar a Silicon Valley: León XIV convierte la inteligencia artificial en batalla moral
Más que un documento religioso, el texto funciona como un manifiesto político y cultural. León XIV sostiene que el desarrollo acelerado de la IA amenaza con redefinir el trabajo, la dignidad humana y hasta la capacidad de distinguir la verdad en un ecosistema dominado por algoritmos. El Vaticano advierte que el problema ya no es futurista: la automatización y la concentración tecnológica están modificando la vida cotidiana mucho más rápido de lo que los gobiernos pueden regular.
El gesto también tiene una fuerte carga simbólica. León XIV retomó la tradición de Pope Leo XIII y su histórica encíclica Rerum Novarum, publicada en 1891 durante la revolución industrial. Si aquel documento abordó la explotación obrera provocada por las fábricas, el nuevo Papa plantea que la revolución digital está creando otra forma de desigualdad: monopolios tecnológicos capaces de controlar datos, empleo y narrativa pública.
La encíclica incluso va más allá del terreno económico. León XIV alertó sobre armas autónomas, sistemas fuera del control humano y campañas masivas de desinformación impulsadas por IA. En uno de los momentos más duros del documento, comparó el avance desregulado de esta tecnología con una nueva “Torre de Babel”: una civilización obsesionada con el progreso, pero desconectada de cualquier límite moral.
El movimiento del Vaticano no es casual. Durante meses, la Santa Sede sostuvo encuentros con investigadores y ejecutivos de empresas como Anthropic para discutir los riesgos sociales de la IA. Incluso Christopher Olah, cofundador de la compañía, apareció junto al Papa durante la presentación del texto y defendió que el desarrollo tecnológico no puede quedar exclusivamente en manos de Silicon Valley.
Con esta encíclica, León XIV deja claro que su papado no estará marcado únicamente por temas doctrinales, sino por la disputa sobre quién controlará el futuro tecnológico del planeta. Mientras gobiernos y empresas compiten por liderar la carrera de la IA, el Vaticano intenta posicionarse como la voz incómoda que pregunta cuánto de humanidad estamos dispuestos a sacrificar a cambio de eficiencia.