La ruptura de Cuauhtémoc Cárdenas con el PRI cambió la política mexicana
Cuauhtémoc Cárdenas nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1934. Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, antes de convertirse en uno de los principales referentes de la oposición, desarrolló su carrera política dentro del PRI. Fue senador por Michoacán y gobernador de ese estado entre 1980 y 1986.
El punto de quiebre llegó en la segunda mitad de los años ochenta. Junto con otros priistas, entre ellos Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, impulsó la Corriente Democrática, un movimiento que cuestionó los mecanismos internos del partido para elegir a su candidato presidencial y el rumbo económico del gobierno. La designación de Carlos Salinas de Gortari como abanderado priista profundizó las diferencias y condujo a la ruptura.
En 1988, Cárdenas encabezó el Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición que reunió a partidos, organizaciones sociales, antiguos militantes priistas y distintas corrientes de izquierda. Su candidatura consiguió articular el descontento de sectores que buscaban una alternativa al partido gobernante y convirtió la elección presidencial de ese año en un momento decisivo de la historia política mexicana.
El resultado oficial dio la victoria a Salinas de Gortari, en una contienda marcada por graves cuestionamientos e irregularidades denunciadas por la oposición. La interrupción del sistema de cómputo, conocida como la “caída del sistema”, quedó asociada a las dudas sobre la legitimidad de la elección. Cárdenas encabezó movilizaciones en defensa del voto y mantuvo su impugnación política del resultado.
Un año después de la elección, en 1989, Cárdenas participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD). La nueva organización reunió a diferentes tradiciones de la izquierda mexicana, movimientos sociales y sectores que habían abandonado el PRI. Cárdenas fue su primer presidente nacional y se convirtió en su principal figura durante los primeros años.
El PRD abrió un espacio de competencia para una izquierda que buscaba disputar el poder por la vía electoral. Su importancia también estuvo en reunir demandas democráticas y sociales que hasta entonces se encontraban dispersas entre organizaciones y corrientes políticas distintas.
El partido fue la plataforma desde la que Cárdenas volvió a competir por la Presidencia en 1994 y 2000. No ganó ninguna de esas elecciones, pero su trayectoria ayudó a establecer una oposición con presencia territorial y capacidad de gobierno. Años después, el PRD también fue el espacio desde el que Andrés Manuel López Obrador construyó parte de su carrera política antes de fundar Morena.
Cárdenas, el primer jefe de Gobierno elegido por voto popular
En 1997, Cárdenas consiguió otro de los triunfos más significativos de su carrera: ganó la primera elección por voto popular para encabezar el Gobierno del entonces Distrito Federal. Hasta ese momento, la persona responsable de gobernar la capital era designada por el presidente de la República.
Su llegada al cargo representó un cambio institucional y político. Por primera vez, los habitantes de la capital eligieron directamente a su gobernante, y la izquierda obtuvo el control de una de las entidades más importantes del país. Cárdenas ocupó la jefatura de Gobierno de 1997 a 1999, cuando dejó el puesto para preparar su tercera candidatura presidencial.
La victoria de 1997 también sentó un precedente para los gobiernos de izquierda que después encabezaron la capital, entre ellos los de López Obrador, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. La Ciudad de México se convirtió en uno de los principales bastiones electorales de esa corriente política.
La defensa del petróleo y la soberanía nacional
La política energética fue otra constante en la trayectoria de Cárdenas. La defensa de los recursos naturales y de la participación del Estado en sectores estratégicos formó parte de su visión política, vinculada también con el legado de su padre, el presidente que decretó la expropiación petrolera en 1938.
Durante su vida pública mantuvo una posición crítica frente a las iniciativas que, desde su perspectiva, reducían el papel del Estado en la industria energética. Esta postura lo convirtió en una referencia para sectores nacionalistas y de izquierda que defendían la soberanía sobre los hidrocarburos.
En marzo de 2026, fue nombrado presidente de una comisión consultiva de Petróleos Mexicanos (Pemex), encargada de analizar estratégicamente el sector y formular recomendaciones para la empresa estatal. El nombramiento lo devolvió a un espacio institucional relacionado con uno de los temas que marcaron su carrera.