Madrid busca consolidarse como una capital mundial del cine y apuesta por Woody Allen para impulsar esa estrategia. El director estadounidense comenzó este mes el rodaje de su película número 51 en las calles de la capital española, con el respaldo financiero del Ayuntamiento de Madrid y del gobierno regional.
Woody Allen filma en Madrid con el objetivo de convertir la capital española en uno de los polos del cine mundial
La lógica detrás del proyecto es combinar la trayectoria internacional del cineasta, ganador de cuatro premios Oscar, con los objetivos de Madrid de atraer producciones extranjeras, generar empleos y fortalecer su industria audiovisual.
Sin embargo, la presencia de Allen también ocurre en un contexto marcado por las acusaciones de abuso sexual formuladas por Dylan Farrow, hija de su expareja Mia Farrow, que el director niega.
El miércoles, decenas de personas se congregaron en el centro de Madrid, donde algunas calles permanecieron cerradas para facilitar la filmación e intentar ver al cineasta quien actualmente tiene 90 años.
En una conferencia de prensa a principios de octubre, Woody Allen, realizador de Annie Hall (1977), Manhattan (1979) y Medianoche en París (2011), explicó que la arquitectura y el ambiente urbano de Madrid son características adecuadas para la atmósfera diplomática de la historia.
Woody Allen y España, una historia con pasado
La relación de España y Woody Allen ya tiene un capítulo anterior. El cineasta neyorkino filmó Vicky Cristina Barcelona (2008), protagonizada por Javier Bardem, Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Rebecca Hall.
Rodada principalmente en Barcelona, además de otras localidades de Cataluña y Asturias, la película retrata el romance de dos turistas estadounidenses con un pintor español y su compleja relación con su exesposa.
La historia recibió reconocimiento internacional y le valió a Penélope Cruz el Oscar a Mejor Actriz de Reparto.
El Ayuntamiento de Madrid invierte 1.5 millones de euros en la película de Woody Allen
El gobierno municipal, encabezado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, participa como patrocinador institucional de la producción.
La aportación del Ayuntamiento asciende a 1.5 millones de euros, equivalente al 12.5 por ciento del presupuesto total de 12 millones de euros. El gobierno de la Comunidad de Madrid también contribuye al financiamiento del proyecto.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, el 79 por ciento del presupuesto, unos 9.46 millones de euros, se gastará en Madrid.
La producción prevé generar mil 196 empleos directos y 2 mil 293 indirectos, entre técnicos, actores, personal de producción y proveedores de servicios.
El rodaje comenzó el 5 de octubre y se prolongará durante seis semanas, con más de 30 locaciones. El título definitivo aún no se anuncia, pero deberá incluir la palabra Madrid como parte de las condiciones del proyecto.
El elenco incluye a Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro, además de más de 50 actores españoles y alrededor de 700 extras y figurantes.
Woody Allen enfrenta el rechazo de parte de Hollywood por las acusaciones de Dylan Farrow
La contratación de Woody Allen también pone de relieve la controversia que acompaña al director desde hace más de tres décadas.
En 1992, Dylan Farrow, hija adoptiva de Mia Farrow y Woody Allen, acusó al cineasta de abusar sexualmente de ella cuando tenía siete años. Allen negó las acusaciones. Las autoridades investigaron el caso, pero no presentaron cargos penales en su contra. La disputa familiar y las acusaciones afectaron su reputación y su relación con una parte de la industria cinematográfica estadounidense.
En los años posteriores, el director trabajó con mayor frecuencia fuera de Estados Unidos. Entre sus producciones europeas figuran Vicky Cristina Barcelona (2008), filmada en España, y Rifkin's Festival (2020), rodada en San Sebastián.
Su llegada a Madrid representa otra colaboración con Europa para un cineasta cuya filmografía incluye títulos como Annie Hall, Manhattan y Medianoche en París. Su trayectoria también está respaldada por cuatro premios Oscar, aunque su reconocimiento artístico convive con el rechazo de quienes consideran que las acusaciones en su contra no deben quedar al margen de la discusión sobre su obra.
Madrid busca competir por las grandes producciones internacionales
El respaldo a Woody Allen forma parte de una estrategia más amplia para posicionar a Madrid como un centro internacional de producción audiovisual.
La ciudad busca aprovechar su patrimonio arquitectónico, sus servicios especializados y la disponibilidad de profesionales para atraer proyectos cinematográficos y televisivos.
Las cifras respaldan esa apuesta. Según Madrid Film Office, en 2025 la capital española fue escenario de 71 largometrajes, 52 series y más de 410 anuncios publicitarios.
El Ayuntamiento también tramitó 11 mil una solicitudes para filmar en la vía pública y ofreció más de 4 mil 115 servicios de asistencia a producciones audiovisuales.
A escala regional, el gobierno de Isabel Díaz Ayuso presentó en diciembre de 2025 un plan estratégico de más de 40 millones de euros para el periodo 2026-2029.
La iniciativa busca mejorar la competitividad de la industria audiovisual, impulsar su crecimiento y reforzar su proyección internacional.
La película de Allen se suma así a una política que pretende convertir los rodajes en una herramienta de promoción turística.
La exposición internacional de una ciudad en la pantalla puede estimular el interés de los viajeros y generar actividad para hoteles, restaurantes, comercios y empresas vinculadas con el entretenimiento.
La imagen internacional de Madrid contrasta con su crisis de vivienda
La apuesta cinematográfica ocurre mientras Madrid busca proyectar una imagen de prosperidad, cultura y atractivo internacional.
En los últimos años, la ciudad reforzó su presencia como destino para grandes acontecimientos culturales y deportivos, al tiempo que consolidó su posición en los mercados internacionales del lujo.
Sin embargo, esa imagen convive con dificultades para acceder a una vivienda. El encarecimiento de los alquileres y los precios inmobiliarios se convirtió en una de las principales preocupaciones de sus habitantes y alimentó las críticas a un modelo urbano que atrae inversiones y visitantes, pero no garantiza las mismas oportunidades para quienes viven en la capital.
La producción de Woody Allen ofrece al Ayuntamiento una oportunidad para mostrar Madrid a una audiencia internacional y generar actividad económica.
El reto consiste en que los beneficios de esa promoción también se traduzcan en oportunidades para la industria local y en un impacto tangible para la población.
Con información de AFP