Jesse y Joy crecieron bajo la estricta autoridad de su padre, un pastor evangélico
La historia quedó expuesta en la docuserie de HBO Jesse & Joy: Lo que nunca dijimos, estrenada en 2025, en la que los hermanos decidieron abrir capítulos de su vida que durante años habían permanecido lejos de los escenarios.
Detrás de las canciones románticas y de la imagen pública de los hermanos Huerta había una dinámica familiar mucho más compleja. En el documental, Jesse y Joy recordaron que su padre tenía una personalidad autoritaria y que la religión tenía un peso importante dentro de su casa.
Jesse llegó a describir aquella etapa como una época en la que ambos se sentían “asfixiados”, mientras Joy contó que durante mucho tiempo tuvo la sensación de vivir bajo reglas que no le permitían desarrollarse con libertad.
Para Joy, además, existía una presión particular por cumplir con la imagen de la hija que su familia esperaba. En el documental explicó que intentaba ser “la hija perfecta” y seguir las exigencias de su padre. En contraste, Jesse quedó marcado dentro de la familia como “la oveja negra”, particularmente después de convertirse en padre a una edad temprana.
“A mi papá le gustaba sentir poder. Le importaba mucho su imagen y lo que la gente dijera de él”, aseguró Joy.
La propia Joy contó que llegó un momento en el que no dejaba de pensar en cómo salir de casa. La independencia, según relataron ambos, terminó convirtiéndose en una necesidad y la música fue una de las herramientas que les permitió construir ese camino.
“Necesitamos hacer el disco de nuestra vida para salirnos de aquí con fuerza", agregó Joy.