Scarlett Johansson asegura que la industria del cine ya no es la misma que conoció cuando comenzó su carrera. La actriz, una de las figuras más reconocidas de Hollywood, recordó la enorme presión que enfrentó durante su juventud para cumplir con un ideal de belleza que, según sus propias palabras, era "inalcanzable" y dejaba poco espacio para la autenticidad.
Scarlett Johansson rompe el silencio sobre los "inalcanzables" estándares de belleza que sufrió en Hollywood
Scarlett Johansson recuerda la presión por cumplir con los estándares de belleza en Hollywood
Durante una conversación en la serie Home in Five, de Good Housekeeping, la protagonista de Jurassic World Rebirth reflexionó sobre cómo han cambiado los códigos de imagen en la industria y celebró que las nuevas generaciones de actores tengan hoy mayor libertad para mostrarse tal como son.
Scarlett Johansson explicó que, cuando dio sus primeros pasos en Hollywood, existía una imagen muy rígida sobre cómo debía lucir una estrella de cine.
"Había un estándar muy marcado sobre cómo debían lucir las estrellas de cine. Era inalcanzable y no permitía el estilo personal de la misma manera que ahora".
La actriz considera que, dos décadas después, el panorama es distinto. A su juicio, hoy los intérpretes tienen mayor libertad para expresar su personalidad tanto en las alfombras rojas como en su vida cotidiana.
"Los actores pueden expresar su estilo personal en la alfombra roja mucho más que antes".
Como ejemplo, señaló que ahora es común ver a celebridades viajando sin preocuparse por mantener una imagen impecable.
"Ahora, en el aeropuerto o en el tren, ves a gente con parches para el acné, antifaces para los ojos y cualquier cosa que les haga sentir seguras de sí mismas".
Para Johansson, este cambio refleja una industria más abierta a la diversidad y menos enfocada en la perfección estética que predominaba a principios de los años 2000.
De símbolo sexual a una de las actrices más respetadas de Hollywood
No es la primera vez que Scarlett Johansson habla sobre los desafíos que enfrentó al inicio de su carrera. En diversas entrevistas ha reconocido que durante muchos años fue encasillada como un símbolo sexual, una etiqueta que limitó las oportunidades que recibía como actriz.
"Cuando era más joven, muchos de los papeles que me ofrecían, o a los que me presentaba, tenían sus ambiciones o arcos argumentales que giraban en torno a su propio atractivo, o a la mirada masculina, o a una historia centrada en los hombres".
Con el paso del tiempo, Johansson decidió tomar el control de su carrera. En lugar de aceptar cualquier proyecto, optó por rechazar papeles que no la convencían y esperar personajes con mayor profundidad.
"Simplemente esperé. Tuve que acostumbrarme a la idea de que podría llevar algún tiempo. Lo cual es difícil cuando eres un actor joven, pero en ese momento no tenía hijos".
Esa decisión terminó por consolidarla como una de las intérpretes más versátiles de su generación, con dos nominaciones al Oscar por Marriage Story y Jojo Rabbit, además de convertirse en una de las actrices más taquilleras gracias a su papel de Natasha Romanoff, la Black Widow del Universo Cinematográfico de Marvel.