La actriz Adriana Llabrés atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera con el estreno de Psicópata, el asesino del conejo blanco, un thriller que apuesta por un tratamiento distinto del terror psicológico en el cine mexicano. En esta nueva etapa, la intérprete asegura sentirse más libre y consciente de sus herramientas, lo que le ha permitido profundizar en personajes complejos sin perder el disfrute del proceso.
El proyecto llegó a su vida en un momento de transformación personal y profesional. Tras el impacto de trabajos anteriores y el reconocimiento en la industria, Llabrés encontró en esta película una oportunidad para explorar nuevas capas interpretativas. “Aprendí mucho desde la investigación del personaje y desde la psicología”, comparte, destacando que cada proyecto se convierte en una vía de conocimiento personal.