La figura del momento en el mundo de la música y la cultura pop, Bad Bunny, reveló el trasfondo profundamente personal que hay detrás del número 64 que llevaba en su jersey durante el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX.
Bad Bunny explica el significado detrás del número “64” en su look del Super Bowl
Bad Bunny explica el significado detrás del número “64” en su look del Super Bowl
El artista puertorriqueño, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, tomó por sorpresa a muchos espectadores con un look completamente en tonos crema, a cargo de Zara, acompañado de una camiseta con su apellido Ocasio y el número “64” en la espalda. Sin embargo, detrás de ese detalle hay una historia con muchos recuerdos familiares.
Según explicó Bad Bunny a The Cut, ese número no hace referencia a ningún logro profesional ni a símbolos externos, sino que es un tributo a su difunto tío, conocido cariñosamente como “Tío Cutito”, nacido en 1964.
Fue él quien le despertó al cantante el amor por el fútbol americano y por los San Francisco 49ers, el equipo cuya casa fue justamente el estadio donde se presentó.
"Todo lo que sé de la NFL es gracias a él”, dijo Bad Bunny, recordando cómo su tío, hermano de su mamá, emigró a Estados Unidos siendo joven y siempre volvía a Puerto Rico durante la postemporada para ver los partidos junto a su familia.
Su fallecimiento, hace dos años, dejó un anhelo que no pudo cumplir: poder llevarlo a un Super Bowl. "Siempre soñé con llevar a mi tío a un Super Bowl, y no pude. Se fue inesperadamente, sin avisar. Así que durante mi espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, decidí tenerlo en mi camiseta", agregó.
"Le dediqué mi actuación antes de que comenzara. Estoy seguro de que la vio, estuvo presente y se sintió orgulloso de su sobrino", compartió.
Cómo Bad Bunny llevó la cultura latina al Super Bowl
En su show del medio tiempo, Bad Bunny convirtió el escenario del Super Bowl LX en un mar de referencias a la cultura latina y puertorriqueña, usando imágenes, símbolos y costumbres reconocibles para millones de espectadores.
Desde los campos de caña que abrieron la escenografía, hasta la presencia de elementos cotidianos como un puesto de “coco frío” o un grupo de señores jugando dominó, el espectáculo se sintió como un recorrido por las tradiciones del continente.
Entre las referencias más notables también estuvieron un salón de uñas, símbolo de la cultura urbana latinoamericana, y un carrito de piraguas, mejor conocidos en México como raspados, con banderas de México, Puerto Rico, España y Colombia.
El show también incluyó momentos inesperados como una boda real celebrada en el campo, una escena que simbolizó la mezcla de culturas, y hasta la aparición de figuras icónicas como Toñita, una puertorriqueña representativa de la comunidad en Estados Unidos.
La música y la danza también reforzaron ese homenaje: bailarines interpretaron tanto reguetón como salsa, mientras que la presencia de boxeadores, puestos de “Compro oro y plata” y objetos cotidianos como sillas de plástico completaron una narrativa que no solo celebró la identidad latina, sino que la llevó con orgullo al escenario más visto del mundo.