¡Tócate! Un escrito sobre el cáncer de mama

Nuestra bloguera, Lucía la Tapatía, nos comparte su historia personal y cómo conoció el cáncer de mama. Y nos habla de la responsabilidad de autoexplorarse.
Nuestra bloguera, Lucía la Tapatía, nos comparte su historia personal y cómo conoció el cáncer de mama. Y nos habla de la responsabilidad de autoexplorarse.
 Nuestra bloguera, Lucía la Tapatía, nos comparte su historia personal y cómo conoció el cáncer de mama. Y nos habla de la responsabilidad de autoexplorarse.  (Foto: Especial)

En comunión con el #OctubreRosa, Susy me pidió que hiciera un texto sobre el cáncer de mama. Me hice mensa unos días, me rehusaba a escribir, y de pronto, las lágrimas y las palabras corrieron en mi teclado como si fuera el último escrito de mi vida. Espero les guste es, creo, el primer escrito que he hecho llorando de principio a fin. Esto me recuerda a la frase base de este escrito: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?


Este año las empresas Gurpo Expansión, Estée Lauder y Aeroméxico unieron fuerzas para difundir la campaña `Ten la velentía, tócate´ en la lucha en contra del cáncer de mama.
 Este año las empresas Gurpo Expansión, Estée Lauder y Aeroméxico unieron fuerzas para difundir la campaña `Ten la velentía, tócate´ en la lucha en contra del cáncer de mama.  (Foto: Getty Images)

¡Comenzamos!

Últimamente en mi mente hay una frase que está guiando mi vida, la había visto en Internet pero la encontré en un cuadro que le regalé a mi editora, Lisa Umina, por su cumpleaños y no lo sabe pero me compré una igual. La frase dice: "¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?".

Y es que la vida es hermosa, de verdad se me enchina la piel. Hoy en la mañana que despierto y amanezco viva me doy cuenta que estoy sana, entera, que tengo amor por todas partes. ¿No te ha pasado así? Mira quietecita, sí, porque esta vez le hablo a las mujeres, mírate, siente tu cuerpo, tu pelo, mira qué femenina y hermosa estás. Ahora piensa en las personas que tienes a tu alrededor, esas que te ven como lo que eres, como la gran mujer que eres.

Mira el cielo, mira algo de la naturaleza que esté a tu alrededor y siéntete conectada con eso. Somos un conjunto de células que viven en armonía para darnos más armonía, para sorprendernos, para salir de la rutina y darnos cinco minutos para descubrir en la mujer que nos hemos convertido.

¿Recuerdas cuando tu cuerpo empezó a cambiar? Crecieron pelos en lugares indescriptibles y de repente amaneciste y tenías busto. Yoodiaba que llegara ese día, quería ser niña para siempre, pero hoy veo mi cuerpo, con esa grasa hermosa de más a los lados de mi panza y no puedo creer en elhermoso diseño en el que habito, en el que tú habitas.

Con esa consciencia de mi ser es que quiero confesar uno de mis más grandes miedos. Mi mamá, por ir a checarse al doctor, descubrió algo que hizo que de regreso del hospital se encerrara con mi papá en el cuarto. Nadie sabe pero yo puse mi oreja de diez u once años tras la puerta y escuché la palabra que me marcó para siempre, mi zigno del zodiaco: cáncer.

Mi mamá tenía cáncer, me tragué lo que escuché y me fui a mi cuarto, me senté debajo de la litera, respiré, volví a respirar. Mi cuerpo no sabía lo que acababa de escuchar y mi corazón trataba de entenderlo pero era una niña que no sabía de dolor. O al menos no lo entendía.

Me abracé de la almohada y sentí dolor en donde ella tenía cáncer, en el pecho. Dios, me duele el corazón. No tuve aliento durante eseaño, fui la niña agresiva de la escuela, golpeaba niños y me metieron al taekwondo donde golpeaba más.

Hice huelgas en la escuela y entre una de ellas hice llorar a la maestra Catalina, a la que me topé hace unos años para preguntarle la dirección de una calle y le ofrecí disculpas. No me declaro culpable de mi agresividad, no sabía lo que pasaba. No podía llorar porque no entendía queestaba triste. Me tragué todos y cada uno de mis sentimientos, esos que si no se expresan lo hacen en forma de tumor.

A mi mami se le cayó su pelo hermoso pero le salió unogrisecito que hacía que sus ojos se le vieran más azules. Le quitaron el seno. Lloró por vanidad y no lo entendía, ¿Qué tiene de malo no tener un seno? Tal vez no lo noté porque mi papá la veía con el mismo amor que antes. Pero esapérdida sólo ella pudo entenderla.

Se alivió, volvió a manejar, a recogernos de la escuela y yo ya no tenía que asistir a mis propias juntas de padres de familia. Dejó la peluca, volvió a ser mía. Me duró otros años y después estaba invadida de mi signo del zodiaco y cuando estuve en segundo de secundaria nos dijimos adiós.

Respiró por última vez y estábamos mis 10 hermanos y mi papá rodeándola, todos soltaron lágrimas, viviendo sus sentimientos. Yo me reprimí como un robot y uno de los traumas más grandes en mi vida se representó al no derramar ninguna lágrima por la muerte de mi mamá.

No lo creerán, pero no lloré. Reprimí todo y en su último respiro solté un grito más terrible que la que sale en la película del exorcista. El sacerdote que estaba presente me abrazó. Solté el grito más feroz y temible que he soltado nunca. No pude y reprimirme fue lo peor que pude hacer.

Pasaron los años y la muerte de mi mamá fue un tabú en mi corazón, no quería saber nada de ella, me había abandonado y tenía que seguir con mi vida. Aprendí que no podía amar a las personas porque me iban a dejar. Esa falacia se grabó en mi corazón y autodestruí toda relación amorosa, incluso las más bellas.

Comencé a destruir mis relaciones más queridas por miedo a vivir una muerte más. Comencé a destruirme a mí misma con comportamientos como dejar de sentir amor, por miedo a sus estragos.

Así fue como me afectó la muerte de mi mamá hasta el punto de necesitar, 10 años después, un psicólogo al darme cuenta que tenía depresión.

- Necesitas llorar la muerte de tu madre- me dijo terapeuta.

- ¡Pero si se fue hace mucho! Mira que bien sé vivir sin ella- contesté yo.

Me las arreglaba sola, desde los catorce podía hacerme de comer, el arroz más parecido al engrudo pero al final comida, y en mi nuevahistoria de "soy independiente y no necesito de nadie" me convertí en una fría niña diferente a la que mi mamá había educado.


Flor Barba, antes de tener a sus diez, en el rancho de su abuelo. `Es por eso que me gusta que me llamen Lucía la de Flor´, Lucía Orozco.
 Flor Barba, antes de tener a sus diez, en el rancho de su abuelo. `Es por eso que me gusta que me llamen Lucía la de Flor´, Lucía Orozco.  (Foto: Cortesía)

Y entre mis secretos ocultos está este: Prometí nunca revisarme. Dirán que qué contradicción no ir a que me revisen mis glándulasmamarias cuando mi mamá murió de eso. Irresponsablemente les digo que así fue. Ningún doctor me tocó, no importaba la insistencia que mis amigas hacían alrespecto. Tenía un berrinche interno, un miedo que emergía de "ya pasó una vez puede pasar otra" y una angustia, coraje de saber que si iba recibiría una pésima noticia.

Pero hace días antes de mi cumpleaños, bajo el signo de cáncer, con esa nueva frase que guía mi vida "¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?" recordé lo feliz que he sido y que ya no soy una niña, soy una mujer, y como tal tengo que ser responsable de mi cuerpo.Debo cuidarme si quiero llamarme adulta así que tomada de la mano de mi mejor amiga, Priscila, quien ha dado todo por mi y ha sido -aunque no debería- como una mamá de mi edad, llegué al ginecólogo y me puse una bata que me dio másmiedo que quedarme atrapada en un elevador.

Priscila le explicó al doctor que tenía pánico de que me revisara y el señor guapo de cuarenta y pico de años me vio vestida hippie y subió el volumen de su consultorio y puso un CD de Bob Marley. Parecía un antro.

Entonces reí, me sentía bien en el fondo porque sabía que estaba haciendo lo correcto, que los rodeos y dejar las cosas para mañana eran para personas que no querían ser mujer y hacerse cargo de ellas mismas y, que aunque fuera tarde iba a enfrentarme con la posibilidad de ser mujer, de quererme tanto como para permitirme ser tocada en todos los aspectos, porque también el corazón lo tenía bloqueado, así que comencé por mi cuerpo.

El doctor me revisó y sentí bonito, sentí que me estaba haciendo cargo, que nada podía salir mal de intentar cuidarme. Me enseñó después a tocarme sola, "Lo mismo que sientes de un lado debes de sentir del otro". Y descubrí que me encantan mis senos, esos que veía en plantillas de la primaria sobre los cambios del cuerpo y me daban miedo, yo nunca quería sermujer, quería ser una niña eterna, quería ser "Peter Pana" Pero descubrí que es más bonito, repito, ser mujer y ser responsable, entonces quise llorar pero no le dije.

Después me revisó completa y en esa bata que hacía sentirme vulnerable me dijo "¿Ves que fácil es?".

Nunca voy a olvidar cuando salí de ese lugar. A diferencia del dentista, fue algo placentero, fue el fin de una era entre tomar el control de mi vida o ser víctima de la misma. Me despedí de Priscila, le di las gracias por acompañarme y al subirme al coche me eché a llorar.


La mejor manera de prevenir el cáncer de mama es la autoexploración constante.
 La mejor manera de prevenir el cáncer de mama es la autoexploración constante.  (Foto: Especial)

Sentí que tenía una nueva oportunidad para vivir, que a diferencia de mi mamá o de muchas mujeres, yo estaba bien y tenía toda una vida por delante y sentí culpa de pensar si la estaba aprovechando. Entonces pensé en que ese día el doctor me había tocado mi cuerpo y que también era hora de permitir que me tocaran el corazón.

Lloré más, me acordé de la falsa mujer fuerte que no permitía dejarse querer, ni revisar. Y me dije a mi misma "Es tarde para empezar pero mañana sería más tarde que ahora...".

Y esa conclusión me hizo cambiar de parecer en algo. Hace semanas me había dicho Susy, la chica de Quien.com, que hiciera un escrito sobre el cáncer de mama debido a que estamos en #OctubreRosa y por la portada de la revista Quién, que también me hizo llorar al verla - ya sé qué llorona pero acuérdense que ya no quiero reprimirme- entonces le dije que sería un placer para mí hablar de eso y le comenté que justamente mi mamá había padecido dicha enfermedad.

Pero pasaron los días y literal "me hice mensa" decía "mañana lo hago" Me fui al concierto de Caifanes con mis amigas excusándome de que podía hacerlo el lunes y ayer empecé un escrito mediocre que sabía que no estaba TOCANDO NADA.

Hoy hice este escrito con lágrimas en los ojos de principio a fin - pregúntenle a mi compañera de oficina, Juli, que prudentemente me trajo unos Kleenex - Y sin poder dejar de llorar pensé en que tal vez, tal vez podía haberte tocado con mi escrito a ti también. ¡Hay que ser mujeres! Hay que ser responsables e irnos a revisar. - Pueden pedir el CD de Bob Marley que a mi me resultó fabuloso - Porque la vida es hermosa y somos más hermosas nosotras y debemos revisarnos. ¡DEBEMOS REVISARNOS!

¿Qué puedes perder? Media hora de retraso del doctor, más el dinero de una blusa, más una hora mientras te revisa. ¿Qué puedes ganar? La felicidad de cuidarte, de saber tocarte, de conocerte, de saber que estas bien y la esperanza - si es que como yo no tienes hijos todavía - de que algún día un pequeño bebé se alimente de lo que ahora te cuidas.

Así que ese es mi mensaje, yo sé que no he sido la más responsable al respecto -pero tarde entendí que algo así no se puede dejar de lado- y hablo de dos temas; 1): Tócate; 2): Dejarte tocar, y hablo de los sentimientos y de las glándulas mamarias.

Hoy 02 de octubre de 2012, me siento lista para ser feliz. Ni voy a reprimir sentimientos que se puedan convertir en células malignas, ni voy a dejar de escribir columnas como estas que tienen la esperanza de causar un efecto en ti, ni me voy a dejar de cuidar. ¡NUNCA!

Gracias por leer.

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