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Obama y sus 100 días en La Casa Blanca

Durante su campaña navegó con la bandera del cambio y a 100 días de estar en el gobierno, los medios en Estados Unidos hacen el primer corte de caja.
martes 28 abril 2009
Obama es uno de los presientes más populares en la historia de EU.
Obama es uno de los presientes más populares en la historia de EU.

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El mandatario es el presidente número 44 en la Casa Blanca. (AP)

Rara vez un gobierno estadounidense inició su gestión de forma tan vigorosa, con tantas reformas en mente.

La campaña de Barack Obama se basó en el cambio. Una y otra vez repitió el lema por todo el territorio estadounidense y habló del cambio que se necesitaba. Cuando fue elegido dijo: "Esta noche, por lo que hicimos hoy, en esta elección, en este momento definitivo, ha llegado el cambio a Estados Unidos".

Después de cien días, es probable que tanto sus simpatizantes como sus detractores coincidan en una cosa: el cambio es vertiginoso en la nueva Casa Blanca.

Por doquier se nota cambio. O por lo menos esa es la percepción: En la modalidad del programa de rescate y en los planes de estímulo económico, en la política antiterrorista, en el tono de la política exterior y en el estilo de comunicación de Obama. Incluso en lo que come y la forma en que pasea a su nuevo perro.

Pero hagamos una reflexión.

Cada nuevo presidente trae consigo un nuevo bagaje de cosas, en particular cuando pertenece a un partido político distinto al de su predecesor.

Habría que tomar en consideración qué significa en Estados Unidos la palabra cambio, y cómo un presidente que prometió el cambio durante su campaña comienza a frenarse una vez que llega al gobierno.

"El tema más prioritario de nuestro tiempo es que podamos cambiar a nuestro amigo y no a nuestro enemigo", dijo el presidente Bill Clinton en 1993 en su discurso en el día de su primera juramentación.

Y eso se hace más patente en la actualidad cuando el país ha quedado tan dividido.

El comentarista radial Rush Limbaugh condenó en marzo el programa de gobierno de Obama durante una conferencia de acción política conservadora.

"No se trata de un cambio y tampoco se trata de una esperanza", dijo Limbaugh. "Todos los políticos, incluido Obama, son conductores temporales de esta nación. Su tarea no es rehacer los cimientos de esta nación. Ni destruirla, ni rehacer su imagen", manifestó.

Quizás, pero mucha gente se inclina por darle Obama algo de espacio para que cumpla con sus promesas de cambio. Al menos por ahora.

En una encuesta realizada por AP-Gfk en este mes, un 54% opinó que era demasiado pronto para determinar si Obama traía algo del cambio que había prometido. Un 52% de los entrevistados dijo que estaba cambiando las cosas en el momento correcto, rápidamente. Pero casi un tercio dijo que el presidente trataba de cambiar demasiadas cosas con excesiva celeridad.

Ese sentimiento es comprensible, destacó Betsy Skipp, de 58 años, que hace trabajo voluntario en Miami, representando a niños víctimas de abuso en los tribunales de la Florida.

El cambio es difícil, señala, en particular si no corresponde a tu grupo. "El cambio debería trasuntar a través de las diferencias partidarias", agrega. "Pero mucha gente no desea cambio en su propia vida. Ni pensar en el gobierno", remarcó.

Tim Dixon, historiador de la Universidad Nova Sudeste, de la Florida, dice que "cada gobierno afirma que va a cambiar las cosas. Pero se trata de ver cuáles".

"Habría que preguntarse: ¿podrías observar y señalar si esto es diferente?

Tomemos en consideración algunos cambios que Obama ha realizado, lo que desea cambiar y cuál es la percepción de sus opositores.

—Cambios en la política contra el terrorismo. Cerrará el centro de detención de Guantánamo y ha divulgado los memorandos del gobierno de George W. Bush que revelan cómo se aplicaron las duras técnicas de interrogación. Obama piensa que hay que reparar nuestros errores. Su opositores afirman que pone en riesgo la seguridad nacional.

—Cambios en la diplomacia. Se ha puesto en contacto con los adversarios estadounidenses, Cuba, Irán, el presidente venezolano Hugo Chávez. La interpretación de Obama: nos fortalecemos y logramos respeto al comunicarnos. Sus opositores: hace que Estados Unidos se vea débil.

—Cambios en la economía. Un mayor gasto, un mayor involucramiento del gobierno en la banca, en la regulación de las corporaciones, incluso en el caso de General Motors. La interpretación de Obama: es necesario actuar, hay que arreglar lo que no funciona. Sus opositores: Está subvirtiendo el libre mercado y se inclina al socialismo.

—Cambios en la comunicación. Alienta al debate y la diferencia de ideas. Admite errores, tanto a nivel personal como nacional, algunas veces. Ocasionalmente dice que no sabe. En la interpretación de Obama: es así cómo se alientan las ideas. Sus opositores: lo ven blando, como un novato.

Para muchos estadounidenses, "hay algo muy subversivo sobre este cambio", señala Natalie Davis, especialista en ciencias políticas de Birmingham Southern College, de Alabama.

"Ven el demonio. Ven socialismo. Ven colectivismo. Ven la pérdida de su libertad. Ven a un presidente que tiene más en común con lunáticos sudamericanos que con ellos. Ven que les va a quitar sus armas", destaca la experta.

El presidente podría usar su poder ejecutivo para promover cambios de política y parece que lo intenta. Pero al final de cuentas, persuadir a la gente, en particular a los rivales, demostrarles que el cambio que propone es bueno para ellos, es tan importante como el cambio mismo.

"Cambia tus ideas y habrás cambiado tu mundo", dice Norman Vincent Peale, que habla del pensamiento positivo. Eso es lo más difícil, y en el caso de Obama, le queda por escribir el siguiente capítulo.

Después de los primeros 100 días cada presidente enfrenta los próximos 1.360 días.

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