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Los niños de la Casa Blanca

Malia y Sasha se están acostumbrando a la vida en su nueva residencia, pero no han sido las únicas que han disfrutado del cuento de hadas dentro de la mansión.
Malia y Sasha se están acostumbrando a la vida en su nueva residencia, pero no han sido las únicas que han disfrutado del cuento de hadas dentro de la mansión.
Clinton Malia y Sasha se están acostumbrando a la vida en su nueva residencia, pero no han sido las únicas que han disfrutado del cuento de hadas dentro de la mansión. (Foto: AP)
La familia se mudó a la Casa Blanca el 20 de enero.
La familia se mudó a la Casa Blanca el 20 de enero del 2009.


La casa ubicada en el número 1600 de la avenida Pennsylvania en Washington D.C., es un buen lugar para vivir. Se le conoce como la Casa Blanca y sólo los presidentes de Estados Unidos y su familia pueden habitarla.

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Barack Obama , el presidente número 44 del país vecino, llegó el 20 de enero de 2009 a la afamada residencia al lado de su esposa, Michelle, y de sus dos hijas, Malia y Sasha , de 10 y siete años respectivamente, con el lema “Cambio”.

Y el cambio llegó.

Aunque se esperaba que la primera variación dentro de la familia presidencial fuera la llegada de un perro a la Casa Blanca, la sorpresa fue que este 4 de marzo el mandatario y su esposa colocaron en el jardín, cerca del Despacho Oval, un mini parque de juegos instalado con columpios, tobogán y cuerdas para escalar.

Sin sospechar nada, las hermanas regresaron a su casa luego de un día normal de clases y estallaron de alegría por la nueva área de juegos y se quedaron jugando durante más de una hora, a pesar de que la temperatura estaba a menos cero grados centígrados.

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Abraham Lincoln tuvo cuatro hijos, pero sólo Tad disfrutó la residencia.
Abraham Lincoln tuvo cuatro hijos, pero sólo Tad disfrutó la residencia.


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Y aunque el presidente y su esposa han dejado en claro en diversas ocasiones que desean que sus hijas tengan una infancia normal y que su vida sea lo más parecida posible a la que tenían en su casa en el sur de Chicago, esto podría ser casi imposible, pues la residencia cuenta con 132 habitaciones y 35 baños, un jardín con 73 mil metros cuadrados de césped, árboles y fuentes, entre otras muchas cosas en donde las niñas pueden divertirse.

Pero no sólo las hijas del primer presidente afroamericano han disfrutado de los beneficios de la Casa Blanca, pues un puñado de niños, hijos de los ex mandatarios estadounidenses, han vivido y disfrutado en la enorme mansión.

Abraham Lincoln tuvo cuatro hijos varones; sin embargo, sólo Tad y Willie se mudaron a la famosa morada durante el mandato del décimo sexto presidente de Estados Unidos. Ambos jugaban y correteaban en el ala oeste de la casa, pero lamentablemente Willie, el mayor, murió al año de haber llegado a la residencia; Tad, con siete años, quedó sin compañero de juegos en una casa tan grande, por lo que su padre le compró unas cabras, las que el niño solía montar alrededor de la casa.

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Los niños Kennedy solían divertirse en la casa con ponys.
Los niños Kennedy solían divertirse en la casa con ponys.


Para 1901, con Theodore Roosevelts como presidente de Estados Unidos, la Casa Blanca recibió a seis jóvenes que convirtieron el hogar familiar en una pieza de juegos. Los niños colmaron la paciencia de los empleados de la mansión jugándoles una serie de bromas, incluyendo pasear a su pony en el ascensor, usar los muebles como trampolines y deslizarse por las escaleras en bandejas.

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Luego de un periodo de 50 años sin niños residiendo en la Casa Blanca, en 1960 John F. Kennedy llegó a la presidencia acompañado de su joven esposa, Jacqueline , y sus hijos Caroline, de cuatro años, y John siendo apenas un bebé. Los niños Kennedy trataron a la residencia como si fuera un parque de diversiones, donde el pony de Caroline, "Macaroni", trotaba por los jardines y John Jr. se escondía tras la puerta secreta de la mesa de su padre en el Despacho Oval.

El presidente Jimmy Carter llegó a la mansión blanca en 1977 y con él llegó, de nueve años, su hija Amy; que a pesar de tener infinidad de opciones para distraerse, optó por ser una niña normal y aún cuando tenía amigos, estaba igual de cómoda ideando sus propios juegos, tales como patinar en la sala este o escalar árboles en los jardines de la Casa Blanca.

A los 12 años llegó a la mansión Chelsea, hija del presidente Bill Clinton y su esposa Hillary, y con ella llegó su mascota, un gato que nombró “Socks” (calcetines), a la famosa casa. El felino se convirtió en una de los animales más famosos del mundo y murió víctima de cáncer en la garganta. Chelsea dejó la Casa Blanca a los 17 años, cuando se tuvo que marchar a la universidad.

Ahora, la familia Obama piensan incluir a un miembro más: un perro, que según ha dicho la primera dama, llegará a la Casa Blanca cuando termine la semana santa.

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