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¿Qué hacer cuando la inflación ataca?

Tener una agenda de cuentas, Hacer presupuesto y menú semanal, son algunos de los consejos.
  • Tener una agenda de cuentas

En la actualidad algunos hombres y mujeres tienen que ser multifuncionales y dividirse en las tareas de la casa, el cuidado de los niños y además cumplir en el trabajo. Muchos de ellos, aunque tienen una agenda muy apretada, se dan el tiempo necesario para hacer cuentas y ajustar su presupuesto familiar, pues en estos últimos meses la inflación en México ha registrado un aumento sustancial y los productos del súper han tenido que ajustar sus precios. A continuación te aconsejamos algunas reglas que podrías seguir en las tiendas de autoservicio, para ajustar tu dinero en épocas de precios altos.

  • Hacer presupuesto y menú semanal

Al saber qué se va a cocinar cada semana es más fácil comprar ingredientes que estén a mejor precio y las porciones que se consumirán, para que no se desperdicie. “Si vas al súper sin lista, un día te gastas 1,500 y al siguiente, 1,700 y es difícil saber si subieron los precios en general, si sólo algunos productos o compraste más”.

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  • Sólo frutas y verduras de temporada

Son más baratas y de mejor calidad, “porque están en su momento”. La primavera y el verano son las estaciones con más variedad: Hay muy buen mango, plátano, papaya, nectarina, uva, tuna, aguacate, jitomate y limón agrio para hacer aguas frescas y no consumir tanto refresco. En invierno puede variar por región, pero en general, lo que más hay son cítricos, como las naranjas, las toronjas y las mandarinas, y durante la temporada de lluvias, entre las verduras se pueden mencionar la calabaza, además de los hongos y el huitlacoche.

  • Hacer una ruta ‘económica’ en el súper

La distribución de la mayoría de los supermercados es similar: frutas, verduras, carnes, pescados y salchichonería en las paredes y los abarrotes o productos más procesados, en el centro. Algunas personas recomiendan recorrer primero las áreas junto a la pared, y sólo si le hace falta algo del centro van para allá, pues además de que es más caro, es fácil encontrar productos que causan ‘tentación’. No llevar hijos ni marido a las compras En algunos casos la cuenta siempre sube cuando las amas de casa llevan a su esposo o hijos. Siempre se les antojan cosas que normalmente no se compran.

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  • No dejarse engañar por el ‘granel’

En ocasiones, el detergente de 20 kilos cuesta lo mismo que 20 bolsitas de un kilo. Si éste es el caso no conviene comprar el empaque más grande porque, además, muchos productos se hacen viejos y ocupan lugar para almacenarlos, como el papel del baño.

  • Llevar el dinero exacto

“Si llevas dinero de más compras por impulso: ves algo y dices ‘al fin que traigo 200 pesos más”, dice la señora Margarita Morales Miramontes. Ella es mamá de Mariana y Toño, de 20 y 22 años, respectivamente, es agente de una afore, maestra de conservación de alimentos en la Escuela Superior de Administración de Instituciones (ESAI) y maratonista. A diario prepara la comida en su casa y ayuda a cuidar a su mamá enferma. Aun con una agenda tan apretada, se da tiempo para ponerse a hacer cuentas y ajustes en el presupuesto familiar, pues ha notado aumentos en la lista del súper de entre 10 y 15% en las dos últimas quincenas. Asegura que unos cuantos cambios y un poco de disciplina pueden salvar a cualquiera de la crisis.

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  • No gastar en gasolina por ‘ofertas’

Los descuentos pueden ser engañosos. Si el establecimiento no está en la ruta habitual del día o cerca del trabajo o la casa, es mejor no desviarse: “Te pueden salir más caros la gasolina y el tiempo que los dos pesos que te ahorraste en el kilo de limones”, dice Margarita Morales. Almacenar en envases transparentes Los gastos en comida se disparan por la cantidad de alimentos que se echan a perder. Margarita recomienda utilizar envases transparentes, porque los opacos (como el típico botecito de crema o las naranjas de las abuelitas) impiden ver qué hay y recordarlo. Si no se quiere comprar nuevos contenedores, recomienda etiquetarlos con masking tape e incluir la fecha en que se guardó.

  • Reaprovechar los sobrantes

Los ‘piquitos’ que van quedando pueden servir para complementar otros platillos. Si sobran verduras se pueden moler para hacer una crema, o la carne se desmenuza para preparar taquitos.

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  • Incluir guarniciones

Además también incluir platillos más baratos. La parte más cara de los menús son las proteínas. Para bajar los costos y mantener el valor nutricional se pueden servir porciones más pequeñas, pero complementar con alimentos con el mismo valor nutricional, como el arroz con lentejas o frijoles y acompañar con ‘llenadores’, como papas con jamón, ensalada, puré de verduras. Otras opciones de emergencia son las tostadas, en las que los complementos como la lechuga y los frijoles hacen volumen y se aprovecha más la carne o el pollo deshebrado, también la sopa de papa o de tortilla, las pastas y el atún guisado.

  • Guardar para ‘el invierno’

Algunos productos que se encarecen a lo largo del año se pueden comprar para preparar purés para congelar, mermeladas o en salmuera. En primavera se puede comprar jitomate, molerlo y congelarlo para el invierno, que es cuando más sube. Margarita adquiere fresas y frambuesas para sus mermeladas y, normalmente, cuando encuentra carne o pollo a buen precio lo compra, llegando a la casa lo cuece y lo congela para después.

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