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Joan Manuel Serrat abre Festival Cervantino

El cantautor español alternó sus canciones con anécdotas, vivencias personales y adagios orientales durante el concierto de apertura.
El cantautor español alternó sus canciones con anécdotas, vivencias personales y adagios orientales durante el concierto de apertura.
Joan Manuel Serrat El cantautor español alternó sus canciones con anécdotas, vivencias personales y adagios orientales durante el concierto de apertura. (Foto: Notimex)

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat se descubrió la noche de este miércoles como el excelente charlador que es, al alternar sus canciones con anécdotas, vivencias personales y adagios orientales durante su concierto de apertura del 36 Festival Internacional Cervantino (FIC). En la Alhóndiga de Granaditas, como escenario acondicionado con tecnología de punta, espacioso y alto, fue el marco para que el compositor e intérprete ofreciera, durante dos horas, un recital permeado con melodías suaves y delicadas, letras tiernas y dulces dedicadas básicamente al amor sublime. "Soy catalán y en mi tierra hablamos así, en catalán. Nacemos en catalán, nos bautizan en catalán, nos casamos en catalán, nos sepultan en catalán; buenos hacemos el amor, ­¡Como cada quien puede y quiere!", explicó tras las primeras interpretaciones, acompañado por el piano de Richard Miralles. Con la explanada de la Alhóndiga repleta, como consecuencia de la alta capacidad de convocatoria del artista, alrededor de dos mil personas permanecieron afuera del escenario. Mientras en los edificios aledaños, construidos estratégicamente con la vista hacia el histórico edificio, había espectadores en ventanas y balcones. La "Canción de cuna" fue interpretada quedito, como en un susurro, con su universalmente tono y timbre de voz. Voz educada a la vieja usanza, con la depurada técnica interpretativa que le ha reportado miles de fans en todo el mundo y que en esta ciudad se han hecho presentes para escucharlo. "Se trata de un homenaje a mi madre. Esa es una vieja y popular canción aragonesa que mi madre cantaba para dormirme cuando yo era un bebé", explicó el artista de apariencia sana y semblante apacible, enfundado en un pantalón de mezclilla y su inseparable playera negra de cuello alto. "Un día compuse una canción que se llamó "Tengo 20 años". A los 40 años de edad la reinventé y titulé "Hace 20 años que tengo 20 años", y a la gente nueva le gustó, lo mismo que a los maduros, quienes al escucharla cantar gritaban "yo también tenía 20 hace 20, como tú, Joan Manuel"". Explicó que "con el tiempo, a los 60 años, me sentí raro cantando esa canción, así que la rebauticé como "Hace 20 años que cumplí 20 de tener 20 años". Y lo hice porque pensé que si los amigos se la tragaron una vez, podrían tragársela una vez más". Así las cosas, cantó el tema gozosamente. Serrat pulsó su guitarra acústica para acompañar cada una de las canciones que interpretó, y aunque no llevó un programa definido, sacó de entre sus muchísimas composiciones las que le vinieron a la mente y las que el público le solicitó. "Es agradable que ustedes conozcan bien mi repertorio". Las canciones se sucedieron una a una hasta completar cerca de una veintena, y en ellas, siempre estuvo presente la imagen de su madre, de las mujeres a las que ha amado y de lo que podría haber pasado si él, en lugar de nacer varón, hubiera nacido mujer, como lo esperaba su progenitora. Habló de su madre, de sus consejos y opiniones, de sus deseos más tiernos. Así lo explicó: "Cuando yo iba a nacer, mi madre estaba segura, porque así lo deseaba, de que yo sería una nena. Y así me decía cuando yo estaba en su vientre. Calcetines, palangana y todo se compró en bello color de rosa". Serrat pidió a la concurrencia que comprendiera, "porque así debe de ser", el desengaño de la madre cuando la comadrona le llevó envuelto en sábanas y cobijitas, al llorón niño Joan Manuel. "Ella hizo cara de asco y abandonó la habitación, dejando ahí a mi padre, a la comadrona y a mí". Pero, agregó, su madre era inteligente y lo aceptó al poco tiempo. "Qué diferencia si yo hubiera sido mujer. Otra habría sido mi existencia, por eso comprendo a las mujeres y a ellas no hace falta que se los explique, pero sí a los hombres". Y lo explicó cantando una canción que compuso sobre el tema. La dedico a las gordas y a las flacas, a las rubias y a las morenas, a las altas y a las bajitas, a las castas y a las putas. A todas ellas, quienes han tenido que pagar peaje extra en esta vida por el puro pecado de haber nacido mujeres. La letra habla de "La Johana" que pudo haber sido este cantautor. Vinieron luego temas del Siglo XVIII, del XIX, del XX, del cancionero de sus primeros éxitos y sus letras más recientes. Resulta ocioso señalar que el público, a pesar de la llovizna necia, permaneció subyugado ante cada interpretación, atento a cada anécdota y agradecido ante tanta confianza.

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