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Yves Saint Laurent el jardín que lo sedujo

Este exótico y pintoresco lugar fue la fascinación del modisto francés y el lugar que designó para esparcir sus cenizas.
Este exótico y pintoresco lugar fue la fascinación del modisto francés y el lugar que designó para esparcir sus cenizas.
MAJORELLE Este exótico y pintoresco lugar fue la fascinación del modisto francés y el lugar que designó para esparcir sus cenizas. (Foto: EFE)
Al diseñador francés le impactaron las vistas y la vida rural.
Al diseñador francés le impactaron las vistas y la vida rural.


Ajeno al frenesí de la ciudad y envuelto por cantos de pájaros y por el rumor del agua que brota de sus fuentes, este terreno se alza como un enclave que invita a dejarse llevar y a disfrutar de numerosos detalles que mantienen despierta la curiosidad de los más observadores. Fue el pintor galo Jacques Majorelle el encargado de convertir a partir de 1924 una zona árida y batida por el viento, con apenas unos cuantos ejemplares de palmera local, en el jardÌn exuberante del que hoy hace gala la ciudad imperial. Su intención era ofrecer un refugio ante la canícula y la sequía propias del lugar y para la consecución de esa atmósfera refrescante en la que es considerada como su mayor obra de arte se dedicó a la creación de un jardín botánico concebido, compuesto y pintado como uno de sus cuadros. El edificio fue construido en 1931 a cargo del arquitecto Paul Sinoir y se convirtió en sede de un museo de arte islámico después de que Yves Saint Laurent y su socio empresarial Pierre Bergé adquirieran el lugar en 1980, 18 años después de la muerte de Majorelle en su Francia natal. Antes de instalarse definitivamente en Marrakech se habÌa servido de la ciudad como base para sus excursiones por el continente africano y en particular por el resto del país, en donde se dice que le impactaron tanto el paisaje de las montañas del Atlas como la simplicidad de la vida rural. Saint Laurent y Bergé fueron respetuosos con el ambiente original del jardÌn y con la idea proyectada por el pintor, que comparó el brillante azul escogido con el terciopelo negro de los joyeros, y no hicieron sino restaurarlo, enriquecer la colección de plantas, que ahora se eleva a las 300, y dotar al lugar de mejoras técnicas. Fue tan grande la atracción que Yves Saint Laurent sentía hacia los jardines, que sus cenizas fueron esparcidas ahí después de su muerte en junio de 2008. Los jardines pueden visitarse todos los días a partir de las 8 de la mañana, y el pequeño café es ideal para tomar un desayuno ligero.

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