Publicidad
SUSCRÍBETE

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Nuestras Historias

EL REFUGIO DE Gà?MEZ PIMIENTA

El arquitecto y Loredana Dallâ??Amico nos presentan su moderna casa de fin de semana en Valle de Bravo.
jueves 20 diciembre 2007

A la casa le llaman de cariño Ia, en honor al nombre con el que bautizaron a su primera hija. En 1999, Bernardo compró el terreno de 500 metros cuadrados con la finalidad de construir ahí la casa ideal de descanso para su familia, en la zona conocida como La Peña, en Valle de Bravo (más cálida que Avándaro).

Con el cambio de siglo tan cerca, Bernardo, su esposa Loredana y sus dos hijos, Ia de ocho años y Nicolás de seis, hicieron hasta lo imposible para que la casa estuviera lista en tan sólo seis meses. Y así sucedió: el 31 de diciembre de 1999 cambió el siglo, fecha que marcó el esperado festejo de apertura del refugio de los Gómez Pimienta.

Publicidad

VALLESANO DE CORAZà?N

Desde los ocho años, Bernardo acude a Valle cada fin de semana. En un principio iba a la casa de un amigo, pero luego sus padres rentaron una propia impulsados por la iniciativa de su hijo. Así, el futuro arquitecto creció acostumbrado a encontrar en este hermoso pueblo un lugar para descansar y practicar algún deporte como veleo y windsurf, mismos que ha dejado debido al tiempo que le absorbe su taller bgp Arquitectura y su puesto como director de Arquitectura de la Universidad Anáhuac del Norte.

Hoy su filosofía sigue intacta: a menos que el trabajo o algún viaje no lo permita, los Gómez Pimienta no fallan cada fin de semana a su escape de la caótica ciudad de México para acudir a su remanso de paz en la bella casa de cristal de 200 metros cuadrados que construyó Bernardo hace siete años. â??Es una casa toda blanca, quise que fuera muy luminosa; es una especie de terrazota con una hermosa vista al lagoâ?, nos dice el artista de esta obra arquitectónica.

Ahí Bernardo y Loredana, que están a punto de cumplir 15 años de casados, junto con sus hijos, pasan agradables fines de semana. â??Sólo venimos a descansar, leer, comer, dormir y apreciar la vistaâ?, cuenta Bernardo, de 46 años. Aprovechan para estar en familia y para que los niños disfruten de la alberca por largo rato. Además, cuentan con una empleada doméstica fija quien les hace de comer. Entre sus platillos favoritos están unos chiles vascos preparados con aceite y sal gorda que son su fascinación y que acompañan con tequila como bebida. También les prepara jícama y pepinos con limón y chile para botanear. Alguna que otra vez salen a comer por los alrededores o llevan a los niños por los famosos churros de Valle, â??pero en realidad somos aburridísimos, nos la pasamos encerradosâ?, comenta muy seriamente Bernardo.

Toda la decoración del espacio fue realizada por él, ya que desde hace varios años también se dedica al diseño inmobiliario (con bgp Fábrica y bgp Tienda); así que desde la vajilla y los floreros hasta los muebles son obra del arquitecto. Por su parte Lore, como le dice de cariño su esposo, se dedica a la decoración de interiores luego de estudiar economía y especializarse en Italia en diseño industrial. Al vivir muchos años en aquel país, domina el idioma a la perfección y les habla a sus hijos en italiano, mientras que Bernardo en francés, por lo que ellos ya manejan ambas lenguas además del español.

La casa anexa es de los papás del arquitecto, que también van muy seguido, y la siguiente es de su hermano, la cual es otra obra de Bernardo (aún inconclusa). Sin duda, Valle de Bravo seguirá siendo por mucho tiempo la mejor opción de fin de semana para esta familia.

Publicidad