El próximo 6 de febrero, darán inicio los Juegos Olímpicos Milano Cortina 2026 en el Estadio Olímpico San Siro de Milán, con la ceremonia de apertura dirigida por Marco Balich, que busca añadir una nueva dimensión inclusiva a esta celebración global, con el objetivo de llevar el espíritu olímpico más allá del estadio e involucrar al público, los atletas y las comunidades en esta gran celebración.
El hombre de las dieciséis ceremonias: Marco Balich, el genio detrás de la ceremonia de Milán-Cortina 2026
¿Qué es lo que se espera en la ceremonia de los olímpicos?
Bajo el título "Armonía", se espera un espectáculo que narre la historia de la belleza y la identidad italiana, alejándose de lo tradicional para centrarse en la humanidad y la paz. La producción contará con un despliegue técnico, destacando el encendido simultáneo de dos pebeteros (en Milán y Cortina) y la participación de estrellas internacionales como Mariah Carey, junto a talentos locales de la talla de Andrea Bocelli y Laura Pausini. Se prevé una puesta en escena que combine la vanguardia visual de Balich con la calidez de la cultura alpina y urbana.
Donde empezaría su carrera en los escenarios sería a los 23 años, siendo asistente en el legendario concierto de Pink Floyd en Venecia (1989). Posteriormente, durante los años 90, se convirtría en uno de los hombres más importantes de la industria musical italiana, produciendo más de 300 videoclips para estrellas como Laura Pausini y Eros Ramazzotti. Además de dirigir canales de televisión como VIVA Italy, donde pulió su gramática visual a una más rápida, emocionante y diseñada para no dejar que el espectador parpadee.
Su entrada al mundo olímpico
Su entrada olímpica oficial fue en los Juegos de Salt Lake City (2002), los cuales se celebraron apenas cinco meses después de los atentados del 11 de septiembre. La atmósfera era de máxima seguridad, patriotismo estadounidense y una profunda tristeza global. Con esto en mente Balich tenía una misión casi imposible: presentar los próximos Juegos (Turín 2006) en solo 8 minutos. Su reto era inyectar alegría, estilo y futuro sin parecer irrespetuoso ante el luto del anfitrión. Mientras que las presentaciones de las sedes anteriores solían basarse en danzas folclóricas tradicionales y banderas, Balich decidió que Italia no debía mostrar su pasado, sino su estilo de vida.
En lugar de apegarse a las técnicas tradicionales, Balich optó por utilizar la pista de hielo como un lienzo cinematográfico, convirtiéndose en uno de los primeros en usar proyecciones a gran escala que transformaban el suelo en imágenes en movimiento, una técnica que hoy es estándar pero que en 2002 era revolucionaria. Otro detalle que utilizó fue el de la vestimenta, mientras Salt Lake City vestía de azul, blanco y plata, Balich inundó el estadio de un rojo pasión. Apareció la cantante italiana Irene Grandi sobre una plataforma, y el vestuario fue una declaración de intenciones, modernas y puramente italianas.
Esto dejaría impactados a los directivos del Comité Olímpico, porque vieron que Balich no sólo sabía manejar presupuestos y logística, sino que tenía un ojo televisivo que nadie más tenía. Eso fue lo que hizo que le entregaran las llaves de Turín (2006), convirtiéndolo en el productor ejecutivo más joven de una ceremonia olímpica hasta ese momento y la leyenda de las ceremonias de apertura que es hoy en día.