Mexicanos al rescate de la vida submarina

Pelagic Life es una asociación sin fines de lucro que están en un punto muy importante para crear un documental de la vida pelágica y crear conciencia sobre las especies.
 Pelagic Life es una asociación sin fines de lucro que están en un punto muy importante para crear un documental de la vida pelágica y crear conciencia sobre las especies.  (Foto: Cortesía)

Mexico Pelagico | Trailer from Pelagic Life on Vimeo.

Antes de pasar al tema es importante indicar que pelágico se refiere a toda especie que vive en mar abierto como la orca, atún, sardina, tiburón, por poner algunos ejemplos.

Todo comenzó como un hobby entre Jerónimo Prieto y su primo Eduardo Martínez Vértiz, quienes son buzos profesionales, pero se fue transformando hasta convertirse en una misión y compromiso con la vida acuática. Se asociaron junto con otras personas con la misma preocupación y formaron lo que hoy es Pelagic Life.

A través de imágenes pudieron documentar parte de lo que veían ¿pero cómo tramitir el amor por la vida marina y crear conciencia de la importancia de mantener a salvo la especie?

Es por ello que Pelagic Life está recaudando fondos para producir el documental "México pelágico" en que conoceremos la gran riqueza que tiene nuestro país debajo del mar.

Más sobre el proyecto "México pelágico".

LA HISTORIA DE PELAGIC LIFE

(Publicado en la revista Quién en mayo de 2011)

Jerónimo Prieto, de 25 años, es un hombre con una misión: recordar a los mexicanos el gran recurso que vive en mar abierto, en el llamado ambiente pelágico, el cual aunque no se ve, es igual de relevante que un bosque o una selva.

Para Jero -así le dicen sus amigos- lo que empezó como un hobby se convirtió en un gran interés y pasión por el mar y las profundidades. Y es que desde chico se involucró en actividades que le permitieron conocer el mundo acuático. A los 20 años decidió irse a trabajar un verano a Playa del Carmen con buzos profesionales. "No ganaba ni un peso, pero a mí lo que me interesaba era aprender; armaba tanques, subía y bajaba equipos de la lancha y así estuve casi dos meses", platica.


Pelagic Life no busca diversión a costa de los tiburones y ballenas, quieren ayudar a rescatar la fauna marina de México.
 Pelagic Life no busca diversión a costa de los tiburones y ballenas, quieren ayudar a rescatar la fauna marina de México.  (Foto: Cortesía)

Esa experiencia lo llevó a formar un equipo con su primo Eduardo Martínez Vértiz, quien aprendió a bucear a los cuatro años, "aunque no hay que mencionarlo mucho, ya que teóricamente te tienes que esperar hasta los 10 para bucear", comenta entre risas Eduardo.

Ahora Jero y Lalo son socios en Pelagic Life, la iniciativa que nació de su profundo amor a la fauna que pulula en los mares de México. Y no son arribistas. Jero acumulaba miles de leguas submarinas como buzo y Lalo, al momento de ser contactado por su primo para Pelagic Life, ya se había certificado como dive master y había sido instructor en Tailandia por dos meses.

Una vez que Jero se certificó en el verano de 2006, consiguió un trabajo del otro lado del mundo: "En el lugar más lejano de Australia, me la jugué sin realmente saber a dónde iba". Ahí conoció a dos grandes videógrafos que le enseñaron las claves y técnicas para grabar y editar. Uno de ellos en especial lo marcó, pues documentaba toda la parte de conservación y vida de los tiburones ballena. Por él fue que Jerónimo se interesó más por ver a las criaturas en su hábitat natural y no sólo en NatGeo.

Al año siguiente, en 2008, estuvo en el Mar Rojo y aunque fue una experiencia completamente diferente, a su regreso decidió crear su primera página de internet, jeroprieto.com, para subir todo su material a la web.

Empieza la aventura

La iniciativa de crear esta organización surgió cuando Jerónimo, luego de haber conocido varios mares alrededor del mundo, tuvo una idea: ¿por qué no compartir la experiencia con gente que tuviera los mismos intereses? Fue así que puso manos a la obra y comenzó a organizar viajes que ofrecieran una vivencia inigualable: ver las cosas más difíciles de encontrar en el océano, es decir, la vida pelágica (todo lo que permanece en el mar abierto desde que nace).

El plan resultó todo un éxito, pues llevar a amigos no sólo hacía más dinámico y entretenido el recorrido, sino que aumentaba la capacidad de enriquecer el contenido de los videos que subía a la red.

A Lalo el proyecto de su primo le pareció muy tentador, por lo que poco a poco se fue involucrando en la logística de los viajes. Él se encargaba de tomar las fotos bajo el agua mientras que Jero se enfocaba en el video. Sus primeras excursiones fueron a Cancún para admirar los tiburones ballena. Posteriormente invitaron a unos cuates a convivir con el tiburón blanco en Isla Guadalupe.

Según Eduardo, este lugar es una mejor apuesta para disfrutar este tipo de fauna. "Aunque se puede ver en el sur de Australia y Sudáfrica, en nuestro país el agua es más caliente, más clara y hay mayor cantidad", afirma.


Desde muy pequeño Jero Prieto tuvo una gran pasión por el mar.
 Desde muy pequeño Jero Prieto tuvo una gran pasión por el mar.  (Foto: Cortesía)

La siguiente parada fue Osa Península en Costa Rica y dentro del grupo de asistentes estaba Rodrigo Friscione, un amigo con el que Jerónimo había coincidido cuando trabajó en Cancún.

Aunque ahí se toparon con varios factores que hicieron que el viaje no llenara sus expectativas, aprendieron de los locales a conocer el comportamiento de los animales pelágicos y, en especial, a interactuar con delfines.

Sin embargo el foco rojo de no encontrar lo que realmente estaban buscando hizo que Jero se diera cuenta de la necesidad de formar un equipo, por ello en agosto de 2010, invitó formalmente a Eduardo como parte de lo que ahora se llama PelagicLife.com.

Pero bien dicen que la unión hace la fuerza, así que los dos primos le pidieron a Rodrigo Friscione que se les uniera. A él lo llamaron our man on the field, ya que no sólo tenía la pasión por el mar, sino que como creció en Cancún, dominaba muy bien aquellas aguas y sus especies.

De esta manera, los tres planearían la logística de los recorridos y cada uno enriquecería con su expertise a Pelagic Life: Lalo y Rodrigo se encargarían de las fotos, por su parte, Jerónimo estaría al frente de la grabación de los videos.

Ya con el paquete armado fueron a ver los marlines rayados y al pez vela a Baja California. "México es el único lugar en donde puedes nadar con ellos, es adrenalina pura y una de las cosas más espectaculares que hemos visto, porque es una cantidad inexplicable de marlines, sardinas, etc.", explica Eduardo.

No es negocio

"Nuestras expediciones son con la idea de vivir la experiencia, de hecho los viajes que hacemos no son para ganar dinero, a mí, a Rodrigo y a Jero nos cuesta lo mismo que a un invitado", cuenta Lalo.

Los tres tienen profesiones distintas, Eduardo se dedica a los negocios internacionales, Jero a la consultoría estratégica y Rodrigo tiene una tienda de buceo y expedición en Cancún. Pelagic Life es su proyecto alterno: "Con esta pasión por el buceo y la fotografía nos queremos sumar al trabajo de millones de personas por conservar las especies".

Según el videógrafo, por ahora se concentran en explorar en México zonas cuya belleza es bien conocida e incluso algunas que "no sabíamos ni que existían".

De hecho, han descubierto que hay lugares únicos en este territorio. "Muchas veces enseñamos nuestras imágenes y nos dicen ‘¡Wow, eso es calidad National Geographic!' y nos preguntan en dónde es y la gente se impacta cuando les decimos en México, a unas horas de la capital", comenta Lalo.

Cabe destacar que ninguno de ellos estudió fotografía ni video o producción, su talento es nato y surgió por su necesidad de compartir al mundo lo que ellos estaban observando, además de transmitir los problemas que enfrentan muchas especies.

"Se está acabando el atún, de hecho en febrero se vendió el atún más caro en Tokio. Cada vez es más escaso y son cosas que pocas personas saben. Es importante tomar conciencia", dice Jerónimo.

En Pelagic Life están convencidos de que para los visitantes y pescadores locales vale más la fauna viva que muerta. "El ejemplo perfecto es que un pescador gana más por llevarnos a ver los marlines vivos que si los pesca y los vende. Obvio, hay que aclarar que no podemos poner a la especie por arriba del individuo, pero sí ser más conscientes de la pesca y tratar de conservar lo más que se pueda la vida pelágica", platica Eduardo.

De ahí el hecho de documentarlo todo. No sólo se trata de pasar un momento entretenido haciendo videos, es más un reto y una misión. "La diferencia entre una persona que trae la cámara y una que no, es que la persona sin cámara ve el evento y ya, y para la persona que graba todo es más complicado, se vuelve más observador, siempre va a necesitar tener mejor ángulo, estar más cerca, estar en la posición correcta para poder enseñar al mundo la mejor imagen de lo que sucede abajo del mar", platica Jero.

La pasión tiene su recompensa

Pelagic Life despierta el interés de miles. Sus contenidos generan tráfico en Facebook y Twitter. Sus entrevistas a distintos medios, especializados y no tanto, los vuelve más conocidos. En este sentido, Mónica Lafon, una periodista involucrada en la Cumbre del Medio Ambiente de Naciones Unidas COP 16 realizada a fines de 2010 en Cancún, los invitó a que dieran una conferencia sobre sus vivencias.

Ante ambientalistas auténticos, los miembros de Pelagic Life compartieron su visión y preocupación por el ecosistema marino de México y remarcaron la responsabilidad que tenemos de conservarlo.


Empezaron a documentar las especies del mar como un hobby y hoy es un proyecto consolidado.
 Empezaron a documentar las especies del mar como un hobby y hoy es un proyecto consolidado.  (Foto: Cortesía)

Esta experiencia los llevó a concluir que a Pelagic Life le faltaba consolidarse, sobre todo en cuanto a la difusión de sus expediciones marinas. Por ello, este año creció su equipo con la llegada de la propia Mónica Lafon y Ana Lagos. La primera aporta su experiencia como periodista y la segunda -novia de Jerónimo- se encarga de hacer la base de datos de cada excursión, lleva las temporadas correctas para encontrar vida pelágica, anota las coordenadas, etcétera.

De esta forma, pueden repetir el viaje. "Lo que pasa es que es muy fácil que se te olvide a dónde fuiste, que pierdas los datos de los pescadores que te llevaron al lugar (...) Como nosotros nos enfocamos en el buceo, el video y las fotos, Ana y Mónica nos apoyan con las cosas a las que nosotros ponemos menos atención", explica Eduardo.

Recientemente la novia de Jero los puso en contacto con el Monterey Bay Aquarium de California, quienes les pidieron todo su material para transmitirlo en el acuario. "Nos dijeron que estábamos haciendo algo que nadie más había hecho y que nos estábamos enfocando en un nicho sumamente valioso e importante de lo que es el mar y sobre todo México", platica Jero. Y aunque su página crece con rapidez y cada vez más personas los contactan para viajar con ellos y vivir la experiencia, para el equipo de Pelagic Life todavía hay mucho que hacer.

Por ahora seguirán concentrados en aguas nacionales y en la redacción de un libro que se llamará México Pelágico. En él quieren contar todo lo que han visto. Ya después buscarán la manera de ampliar sus horizontes y recorrer otros mares del mundo.

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