Cuando la princesa Eugenia de York se casó con Jack Brooksbank en 2018, su boda fue uno de los eventos más comentados de la realeza británica. Sin embargo, detrás de la espectacular ceremonia celebrada en el Castillo de Windsor también existía una razón familiar: el deseo de su papá, el expríncipe Andrés, de que la boda tuviera la misma relevancia que la de Harry y Meghan.
La razón por la que Andrés quiso una gran boda para la princesa Eugenia tras la de Harry y Meghan
La razón por la que Andrés quiso una gran boda para la princesa Eugenia tras la de Harry y Meghan
El contexto no era menor. Meses antes se había celebrado la boda entre el príncipe Harry y Meghan Markle, un evento que acaparó la atención mundial y reunió a cientos de invitados en el mismo escenario. Ante ese precedente, el exduque de York habría presionado para que la boda de su hija también fuera un gran acontecimiento dentro de la agenda de la monarquía.
Finalmente, el enlace de Eugenia se celebró el 12 de octubre de 2018 en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, el mismo lugar donde Harry y Meghan se habían casado meses antes.
De acuerdo con medios británicos, el expríncipe Andrés, habría insistido en que la boda de su hija tuviera una celebración a gran escala.
El evento reunió a miembros destacados de la familia real, celebridades y figuras del mundo social británico. De hecho, el número de invitados superó los cientos de asistentes, algo que reflejó el deseo de la familia York de celebrar un enlace con el mismo nivel de visibilidad que otros matrimonios dentro de la realeza
Para Andrés, este evento representaba también una oportunidad para reafirmar el lugar de sus hijas dentro de la institución. Tanto Eugenia como Beatriz de York son nietas de la fallecida reina Isabel II y forman parte de la línea de sucesión al trono británico, aunque su papel público dentro de la monarquía ha sido distinto al de otros miembros más activos de la familia real.
Las princesas princesas Beatriz y Eugenia buscan proteger su lugar dentro de la monarquía
Tras la detención del príncipe Andrés, el futuro de las hermanas dentro de la familia real británica ha quedado bajo escrutinio. Diversos reportes señalan que ambas princesas estarían interesadas en preservar su estatus real, ya que su identidad pública y parte de su trayectoria profesional han estado estrechamente ligadas a su condición de miembros de la realeza.
Aunque ninguna de las dos desempeña funciones oficiales a tiempo completo, tradicionalmente han participado en eventos y compromisos de la monarquía, lo que ha reforzado su visibilidad dentro de la institución.
Por ello, en medio del escándalo que rodea a su padre, las hermanas estarían tratando de mantener una posición estable dentro del círculo real y evitar que las consecuencias del caso afecten su papel público.