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Nuestras Historias

Las tristes anécdotas de Lady Di en sus encuentros con las princesas de Mónaco

En dos ocasiones la princesa Diana coincidió con las flamantes mujeres de la dinastía Grimaldi, Grace Kelly y Carolina; en ninguna la 'royal' salió bien librada.
sábado 25 enero 2020
Princesa Diana, Grace Kelly y príncipe Carlos
Esta es la fotografía del día en que la princesa Diana, en su carácter de prometida del príncipe Carlos (d), conoció a la princesa consorte Grace Kelly.

Los primeros años de la princesa Diana en el universo royal fueron más que complicados, su excesiva timidez o la dureza con la que Carlos la trataba, le pasaron factura en más de una ocasión. Pero fue cuando coincidió con las seguras y flamantes mujeres de la dinastía Grimaldi que su carácter su puso a prueba y tristemente vivió malos momentos.

La primera de estas reuniones se dio en 1981, en el Goldsmith Hall de Londres, nada menos que con la princesa consorte, Grace Kelly. A la cita Lady Di llegó también como una de las mujeres más asediadas por la prensa; las similitudes entre las dos fueron más allá: serían las máximas divas en la realeza, rubias y lo más extremo, murieron víctimas de un accidente automovilístico.

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Horas más tarde, en uno baño del Palacio de Buckingham ante una Diana triste y nerviosa por una discusión previa con su prometido el príncipe de Gales, Kelly pronunciaría, a manera de consejo, las proféticas palabras que sellarían el destino de Lady Di: "No te preocupes. ¡Se pondrá mucho peor!". Así Carlos fue el culpable de que su novia no disfrutara de su encuentro con Grace.

Lady Di y la princesa Carolina de Mónaco
El 9 de noviembre de 1988 Diana conoció a la otra radiante princesa de Mónaco, Carolina, y otra vez, debido a Carlos (c), no la pasó nada bien.

De acuerdo con Anthony Holden, autor de la biografía titulada Charles, así fue el desecuentro de la recién comprometida pareja: "El príncipe protestó declarando que su escote no era adecuado para un miembro de la familia real. Negro, el color que Diana pensó que era el más elegante que podía vestir, era sinónimo de luto para Carlos".

Otra vez Carlos

Diana no volvería a ver a Grace, porque al año siguiente la princesa consorte de Mónaco murió. Su segundo acercamiento con los Grimaldi la llevó a conocer a la también radiante princesa Carolina y, aunque Lady Di se veía espectacular en la cena en la que departieron en el castillo de Chambord —en noviembre de 1988—, hubo tensión.

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El mal rato que enfrentó la princesa de Gales fue provocado otra vez por Carlos, esta vez no por sus celos, sino todo lo contrario; así lo recordó la escritora Emilie Lanez en su libro Noël à Chambord. Diana y su esposo llegaron al lugar de la cita en un helicóptero, mientras sonaba el Ave María de Gounod de fondo.

Diana, príncipe Carlos y princesa Carolina
La excesiva atención que el príncipe Carlos le dio a la princesa Carolina provocó el enojo de Lady Di.

Lady Di estaba en su mejor momento, su popularidad mundial era absoluta, pero su anfitriona, la princesa Carolina, también era considerada un must a seguir por su belleza, porte y estilo, algo que no pasó desapercibido para el hijo de Isabel II, quien dedicó gran parte de su atención y sonrisas a la hija de Rainier III.

La situación dejó muy molesta a Di, explicó Lanez en su texto: "Estaba totalmente entregada a su mal humor y una nube de llovizna inglesa parece haberse posado sobre su cabeza". La decisión que tomó la princesa de Gales fue un escape furtivo del lugar. El ministro de Cultura, Jack Lang, la escoltó hasta su Rolls-Royce y así dio por terminada la noche. Nunca vería de nuevo a Carolina.

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