La viuda de Mouriño cuenta su tragedia

A tres meses de la muerte de Juan Camilo, por primera vez Marigely habla de cómo se enteró del accidente, de qué forma le dio la difícil noticia a sus hijos, de su postura ante lo que pasó y su drama.
A tres meses de la muerte de Juan Camilo, por primera vez Marigely habla de cómo se enteró del accidente, de qué forma le dio la difícil noticia a sus hijos, de su postura ante lo que pasó y su drama.
 A tres meses de la muerte de Juan Camilo, por primera vez Marigely habla de cómo se enteró del accidente, de qué forma le dio la difícil noticia a sus hijos, de su postura ante lo que pasó y su drama.  (Foto: Cortesía)
Marigely y Juan Camilo se casaron en Campeche en 1998.
 Marigely y Juan Camilo se casaron en Campeche en 1998.  (Foto: Uriel Santana)

Ese trágico 4 de noviembre de 2008 María de los Ángeles Escalante de Mouriño esperaba a su hija María, de nueve años, a la salida de la clase de ballet junto con su chofer, Rodrigo, y sus otros dos hijos: Iván, de seis años (ahora siete), y Juan Camilo, de tres. Jamás imaginó lo que el destino le deparaba. Ella misma platica que nunca presintió nada, “al revés de como pasa en las novelas”. Eran aproximadamente las 6:50 p.m.A las siete en punto la pequeña María salió por la puerta de la academia Dance Center, ubicada en las Lomas, y subió a la camioneta. Entonces Marigely (como le llaman de cariño) bajó del auto para comprarle dulces a los niños en la tiendita de junto. Escogió lo mismo de siempre: un Mamut para Juan Camilo, una barra de Rice Krispies para María y unos gusanitos de chile para Iván. En el local sonaba la radio; daban alguna noticia a la que ella no prestaba atención. De pronto, cuando Marigely estaba por irse, el dependiente le preguntó si iba hacia Reforma y le comentó que tomara sus precauciones pues había un caos tremendo debido a que se había caído un helicóptero. Ella se sorprendió –como era natural–, pero aún sin sospechar que su esposo estaría entre las víctimas del accidente. En ese momento el tendero completó: “Parece que venía de San Luis”. Y ahí sí, sintió un fuerte impacto; temblando, regresó velozmente al auto y sin pensarlo dos veces prendió la radio, en lo que ella describe como “un gran error”, ya que no reparó en que los niños estaban con ella y oirían lo que no querrían escuchar.


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Efectivamente, todos los noticiarios hablaban de un helicóptero procedente de San Luis Potosí que se había estrellado cerca de la Fuente de Petróleos. Mientras los dos niños jugaban en el asiento trasero, la pequeña María, alarmada, le preguntó: “¿Papá venía de San Luis, verdad?” Y se echó a llorar atemorizada. Marigely apagó la radio y la tranquilizó con la primera mentira que se le ocurrió: “Sí, hija, pero él ya está en la oficina”. “¿Cómo sabes?”, inquirió la niña, “Porque ya hablé con él desde hace rato”.

Finalmente llegaron a casa. La señora de Mouriño presurosa mandó a dormir a los niños para poder enfrentar sola su miedo. Le urgía comunicarse con su marido. Mandaba mensajes y llamaba a la BlackBerry de él sin recibir respuesta (el teléfono seguía dando tono); “Mi corazón inconsciente me daba una esperanza”, dice. Marcaba a la Secretaría de Gobernación pero le era imposible comunicarse. Le telefoneó a Deysi Calderón, la esposa de su amigo Cacho (como suele referirse a Arcadio Echeverría Lanz, coordinador de Eventos y Administración de la oficina del secretario de Gobernación), quien la enteró, angustiada, de que él también había ido a San Luis, decisión que había tomado a última hora, puesto que Rodrigo Fernández, secretario particular de Mouriño, quien originalmente lo acompañaría al viaje, se había enfermado la noche anterior. Desesperada prendió la televisión en busca de la noticia, pero todos los canales transmitían las históricas elecciones de Estados Unidos, en las que ganó Barack Obama. Hasta que, por fin, Carlos Loret de Mola y Adela Micha interrumpieron la programación para anunciar que era una avioneta la que había caído en la zona de Periférico y Reforma.


María de los Ángeles Escalante de Mouriño habla por primera vez de la muerte de su esposo, Juan Camilo.
 María de los Ángeles Escalante de Mouriño habla por primera vez de la muerte de su esposo, Juan Camilo.  (Foto: Archivo Quién)

Para entonces, ella estaba apanicada y lloraba inconsolablemente. En eso, sonó su celular. Era César Nava, quien todavía se desempeñaba como secretario particular del presidente de la República. Sostuvieron el siguiente diálogo:

—Marigely ¿dónde estás? ¿Tus hijos? —Están conmigo. —Mira, está confirmado que es una avioneta de Gobernación, sin embargo no tenemos la certeza de que Juan Camilo fuera en ella. Te pido que te quedes tranquila y que no salgas, yo te voy a estar informando de lo que ocurra. Colgaron. Los medios empezaban a especular si el Secretario iba en la aeronave. Su celular no paraba de sonar; la familia y amigos intentaban comunicarse pero ella no quería saber de nadie. Diez minutos después del telefonazo de César Nava, la mujer de Mouriño recibió la llamada fatal a su celular. Esta vez era el propio presidente Felipe Calderón, quien a duras penas podía pronunciar palabra: “Marigely… Juan Camilo iba en el avión… Y pues… ya falleció. No estoy en México, estoy en Guadalajara, estoy yendo para allá. Margarita ya va camino a tu casa”. “Yo ya no podía ni hablar, simplemente me quedé callada”, cuenta la viuda.

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