El Chef Martín Marín y el concepto detrás de Gran Café Victoria
El chef capitalino creó un espacio donde el café, la cocina mexicana y los recuerdos familiares se convierten en una experiencia de confort, cercanía y sabor.
En una ciudad donde constantemente aparecen nuevas tendencias gastronómicas, el chef Martín Marín Amaya eligió recorrer un camino distinto. Su apuesta no está en los platillos diseñados para las redes sociales ni en los conceptos efímeros.
En Gran Café Victoria, su proyecto ubicado al sur de la Ciudad de México, la prioridad es otra: cocinar desde la memoria, la emoción y el respeto por los ingredientes.
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Detrás de cada receta existe una historia personal. Para Martín, la cocina siempre estuvo ligada a los recuerdos de su madre, su abuela y las mujeres que lo rodearon durante su infancia.
“Mi cocina es eso, mi cocina es sin duda un lenguaje de amor, me interesa que la pasen muy bien. A mí cuando me dijeron la primera vez que dije en mi casa quiero estudiar cocina, me dijeron: ‘Pues me encanta comer’. Ya después conforme vas avanzando y vas entendiendo el por qué no sólo te encanta comer, sino que entiendes que por lo menos en mi caso, yo sí sentía un abrazo de mi mamá o mi abuelita o mis tías cuando me cocinaban”, nos compartió el chef.
Chef Martín Marín(Cortesía)
Una vocación construida entre fogones
La historia profesional del Chef Martín comenzó a los 17 años en uno de los restaurantes con mayor volumen de operación de la Ciudad de México. Ahí aprendió disciplina, velocidad y consistencia, valores que más tarde complementó en cocinas de distintos formatos, desde restaurantes casuales hasta proyectos de cocina internacional y experiencias en destinos turísticos como Playa del Carmen.
A lo largo de los años también trabajó en cocina tradicional mexicana, colaboró con comunidades puertorriqueñas, impartió clases de gastronomía y participó en el diseño de programas académicos para instituciones educativas.
Chef Martín Marín(Cortesía)
Sin embargo, detrás de toda esa formación siempre permaneció la misma inspiración: la cocina de casa.
“Yo crecí con cocina de señoras, mi papá no cocinaba, si acaso me hacía un licuado tal vez, pero mi mamá me hacía lunch todos los días. Mi abuelita nos cocinaba cada ocho días, a todos los nietos, a los sobrinos, a los yernos. Entonces yo sí sentía algo, yo sí creo que hay una conexión entre lo que nos llevamos a la boca y lo que termina conectando acá”, aseguró.
“Para mí la memoria olfativa siempre ha sido como de estas cosas que uno tiene vivo y que no hace consciente hasta que por lo menos yo me dedico a esto”, agregó.
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Gran Café Victoria: una cocina de apapacho
Fundado en 2020, en plena pandemia, Gran Café Victoria nació como una extensión natural de la visión gastronómica del Chef Martín. El concepto gira alrededor del comfort food, aunque el chef prefiere definirlo de otra manera: cocina de apapacho.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Inspirado en la palabra náhuatl papatzoa, que significa “abrazar con el alma”, el restaurante busca ofrecer una experiencia cálida, cercana y emocional. La filosofía también se refleja en su menú, que combina recetas accesibles con ingredientes de calidad y preparaciones honestas.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Actualmente, una de las propuestas más atractivas de Gran Café Victoria es su menú de tres tiempos, diseñado para ofrecer una experiencia completa sin sacrificar calidad ni creatividad. La experiencia comienza con opciones como los Bites de papa y tocino, elaborados con papa, queso y tocino acompañados de una tártara picante, o la Tostada GCV, preparada con maíz, guacamole, verdolagas, fresa y pepino aliñados con limón y aceite de oliva.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Como plato fuerte, los comensales pueden elegir entre las Enmoladas, rellenas de pollo y bañadas en mole poblano con crema ácida, queso Chiapas y cebolla blanca, o los Tacos de milanesa, servidos con puré de papa, frijoles refritos y vegetales encurtidos.
Gran Café Victoria(Cortesía)
La experiencia culmina con elBudín GCV, un postre de la casa acompañado de frutos rojos, y puede maridarse con bebidas como la Paloma, preparada con tequila, Campari y limón, o la Diana 2.0, una refrescante mezcla de manzana verde, tamarindo, jamaica y chile de árbol.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Todo forma parte de una propuesta pensada para consentir al comensal a través de sabores familiares, bien ejecutados y llenos de personalidad. Además del menú fijo, el restaurante renueva cada quince días una propuesta especial que puede incluir preparaciones como caldo de camarón, ceviches, carne asada, taquitos dorados o postres inspirados en sabores tradicionales mexicanos.
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El café como protagonista
Aunque la cocina ocupa un lugar central, el verdadero origen de Gran Café Victoria está en el café. La relación del Chef Martín con esta bebida comenzó desde la adolescencia, cuando acompañaba a su madre en desayunos donde una buena taza de café era parte fundamental de la experiencia.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Hoy, esa pasión se traduce en una selección de granos provenientes de distintas regiones cafetaleras de México, entre ellas Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Michoacán. El restaurante también organiza catas mensuales de ocho tiempos, donde cada variedad de café se marida cuidadosamente con alimentos diseñados para resaltar sus características.
Más que una degustación, se trata de una experiencia sensorial que conecta al visitante con la historia, el territorio y el trabajo detrás de cada taza.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Una apuesta por la permanencia
En tiempos donde muchos restaurantes buscan convertirse en tendencia, el Chef Martín Marín tiene una visión distinta.
Su objetivo no es acumular visitas por viralidad, sino construir una comunidad de clientes que regresen una y otra vez por la calidad del servicio, la honestidad de la cocina y la sensación de sentirse en casa.
Gran Café Victoria(Cortesía)
Esa filosofía es la que ha convertido a Gran Café Victoria en un proyecto con identidad propia, donde cada platillo, cada taza de café y cada detalle buscan transmitir exactamente lo mismo: un abrazo servido a la mesa.
Dirección: Sur 73 #217, colonia Sinatel, Iztapalapa, Ciudad de México.