Durante años, el lujo estuvo asociado con hoteles cinco estrellas, restaurantes imposibles de reservar y destinos que todo el mundo quería conocer.
Hoy la conversación está cambiando. Cada vez más personas buscan experiencias que no necesariamente sean las más visibles, sino las más personales.
En ese contexto aparece Mansión Papilio, una residencia privada ubicada en Coyoacán que rompe con el concepto tradicional de hospedaje o restaurante.
No funciona como un hotel abierto al público ni como un lugar al que simplemente llegas sin planearlo. Su propuesta gira alrededor de una idea muy clara: crear momentos que se sientan únicos.