Lejos de los estándares y expectativas que alguna vez la posicionaron como uno de los mayores íconos de sensualidad en los noventa, Pamela Anderson atraviesa una nueva etapa de la mano con la autenticidad. Su decisión de mostrarse sin maquillaje y abrazar el paso del tiempo ha transformado su imagen pública en un mensaje poderoso sobre la belleza real y sobre todo natural.
Por lo mismo, no es casualidad su nombramiento como embajadora de Aerie, que siempre apuesta reconocer y promover campañas sin retoques y dar visibilidad a cuerpos reales. Con una propuesta honesta, la marca encuentra en Anderson una figura que refleja de manera auténtica una visión honesta dentro de una industria llena de gente que promueve la "perfección".