Poca gente sigue siendo tan influyente hoy en día como Lady Di: su estilo atemporal y elegante nunca pasará de moda. Su rebeldía al desafiar los códigos de vestimenta a los que la realeza británica estaba acostumbrada como el uso de medias en eventos y llevar las uñas pintadas en colores más naturales, hizo de Diana un símbolo de autenticidad, pues ella no iba a seguir las reglas e iba a continuar luciendo un barniz rojo.
Es así como Diana tenía a todos al borde de su asiento cada que asistía a un evento, y el Festival de Cine de Cannes en 1987 no fue la excepción. Este año varias celebs la tomaron de referencia para llegar en un vestido vaporoso en color azul parecido al de la princesa.