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La parte de viajar de la que nadie habla: volver

Regresar a casa también forma parte del viaje, aunque casi nunca aparezca en las fotos
La semana pasada, Kate y Guillermo dejaron al príncipe George con su nueva nana y partieron a uno de sus destinos exclusivos favoritos: las Maldivas. Y recibieron críticas por su lujoso viaje.
La semana pasada, Kate y Guillermo dejaron al príncipe George con su nueva nana y partieron a uno de sus destinos exclusivos favoritos: las Maldivas. Y recibieron críticas por su lujoso viaje. (Getty Images)

Hay algo extraño en volver de vacaciones. Hace apenas unos días estabas despertando en otra ciudad, probando restaurantes nuevos, caminando calles que no conocías y pensando únicamente en qué ibas a hacer después. De pronto, estás otra vez frente a una maleta abierta, con ropa por lavar y decenas de correos esperando respuesta.

Viajar tiene una capacidad muy particular de alterar nuestra percepción del tiempo. Durante unos días, todo parece diferente: desayunamos más lento, caminamos más, observamos cosas que normalmente ignoraríamos y hasta sentimos que tenemos una versión distinta de nosotras mismas.

Y quizá por eso volver puede sentirse tan raro.

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Cuando regresas, pero una parte de ti sigue allá

No necesariamente significa que hayas tenido el mejor viaje de tu vida ni que quieras mudarte mañana al lugar que visitaste. A veces simplemente cuesta regresar a una rutina que, antes de irte, parecía completamente normal.

Abres tu aplicación de fotos y hace cinco días estabas frente a un paisaje increíble. Ahora estás decidiendo qué cenar un lunes cualquiera. Tu pulsera del hotel sigue en algún bolsillo, la maleta todavía está en el piso y empiezas a decir frases como “hace una semana estaba ahí”.

También existe una pequeña contradicción en la que extrañabas tu cama, tu café, a tus amigos y hasta ciertas partes de tu rutina, pero cuando finalmente las recuperas, algo se siente diferente.

No hay nada mejor que viajar. Si tienes un viaje debes de planearlo con anticipación.
No hay nada mejor que viajar. Si tienes un viaje debes de planearlo con anticipación. (Especial)

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Tal vez viajar cambia más de lo que pensamos

Parte de lo bonito de viajar es precisamente salir temporalmente de la persona que somos todos los días. Durante unos días no existen exactamente los mismos horarios, responsabilidades ni pequeñas preocupaciones. Por eso regresar no siempre consiste simplemente en desempacar. También implica acomodar otra vez la vida después de haber visto, probado o sentido algo distinto.

Y no necesariamente tenemos que regresar convertidas en una nueva persona, con veinte aprendizajes y una filosofía diferente sobre la vida. A veces el cambio es mucho más pequeño. Querer caminar más, cocinar algo que probaste durante el viaje, tomar fotografías otra vez o darte cuenta de que quizá estabas viviendo demasiado rápido.

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¿Cómo lograr que caminar sea tu único ejercicio? (Halfpoint/Getty Images/iStockphoto)

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Volver también puede ser una forma de empezar

Tal vez la mejor manera de regresar no sea intentar recuperar inmediatamente exactamente la misma rutina que dejamos.

Podemos traer pequeñas partes del viaje con nosotros. El café que descubriste, una playlist que escuchabas mientras caminabas, una nueva manera de desayunar o simplemente el recordatorio de que existen muchas formas distintas de vivir un día.

Porque quizá esa sensación extraña después de viajar no significa únicamente que extrañamos el lugar que dejamos. A veces significa que extrañamos a la persona que fuimos mientras estábamos ahí, y tal vez regresar consiste precisamente en encontrar la manera de traer un poquito de ella de vuelta.

Amor propio
Amor propio (fizkes/Getty Images/iStockphoto)

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