El búlgaro Grigor Dimitrov, conocido por su elegancia dentro y fuera de la cancha, ya está disfrutando de su paso por México, a donde llegó unos días antes del torneo para disfrutar del sol y la playa junto a su novia, la mexicana Eiza González. Aunque tristemente tuvo que retirarse debido a una lesión, tuvimos chance de platicar con él y estos son algunos fun facts que quizás no conocías de Grigor.
El tenista Grigor Dimitrov, novio de Eiza González, nos cuenta todo lo que no sabías de él
Cuando le preguntamos a Dimitrov qué fue lo primero que comió al llegar, no dudó en responder: chilaquiles. Y para describir a nuestro país con un solo emoji eligió la cara derritiéndose, una referencia muy acertada al calorón que acompaña esta época del año a Los Cabos.
Fuera de la cancha, se define como una persona puntual. Cuando le preguntamos si suele llegar temprano o al último, respondió sin pensarlo demasiado: siempre temprano. Esa disciplina también se refleja después de los partidos, ya que nos dijo que lo primero que hace tras una victoria es enfriarse, no solo físicamente, sino también mentalmente.
Entre elegir una raqueta nueva o unos tenis nuevos, se queda con los tenis. Y aunque muchos podrían imaginar que lleva una vida llena de fiestas, confesó que una de las cosas que más suele asumir la gente sobre él y que no es cierta es precisamente que sale mucho de fiesta.
En cuanto a gustos musicales, no tiene ningún problema en admitir que le encantan los Backstreet Boys. Y si hay algo que sí le da un poco de pena es una compra reciente: un robot de cocina que compró este año y que, según él mismo reconoce entre risas, todavía no ha usado ni una sola vez.
También descubrimos una habilidad inesperada. Si el tenis no hubiera funcionado, quizá podría dedicarse a organizar clósets: nos contó que es muy bueno doblando ropa. Y si tuviéramos acceso a una sola parte de su celular, cree que lo más sorprendente serían sus notas.
Finalmente, le planteamos un escenario hipotético: si pudiera intercambiar vidas con otro tenista por un día, ¿a quién elegiría? Su respuesta fue clara: a ninguno, dijo con una sonrisa.