La natación como una forma de mantener el equilibrio después de los 40
Aunque el ejercicio forma parte de su vida desde hace muchos años, Diego tiene claro que su motivación principal no es conseguir una determinada apariencia física.
Padre de tres hijos, dos de ellos gemelos, y responsable de proyectos empresariales en México y España, encuentra en la natación un espacio para liberar el estrés y ordenar sus pensamientos.
"Para mí es un liberador y es mi momento", explica.
Describe sus sesiones de natación como una especie de encuentro consigo mismo, en el que puede reflexionar sobre las decisiones que tomó durante el día, resolver dudas y recuperar la concentración.
"Cuando estoy nadando logro descifrar todas esas dudas que tengo en el día", dice. Por eso, más que una actividad para mantenerse en forma, considera que el ejercicio es una herramienta para cuidar su bienestar emocional.
Sin embargo, también reconoce que la condición física tiene un papel fundamental en la calidad de vida a largo plazo. Uno de sus objetivos es llegar a los 60, 70 y 80 años con fuerza suficiente para conservar su independencia y seguir realizando actividades sin depender de otras personas.
Su vida en Valencia le permitió observar a adultos mayores que conservan una condición física que le resulta admirable. Personas que pueden salir, viajar, acudir a restaurantes y disfrutar de distintas actividades sin las limitaciones que suelen asociarse con la edad.
"Quiero llegar a ser una persona mayor y que no me cuiden, que yo pueda hacer cosas, ir a conciertos, ir a restaurantes, viajar, ir a la playa", explica.
En esa imagen de futuro también incluye la posibilidad de cargar a sus nietos y compartir con ellos las actividades que disfruta actualmente.
Para Diego Luna Mata, reinventarse después de los 40 no significó renunciar a lo construido ni comenzar desde cero.
Significa reconocer que todavía existen objetivos por cumplir, proyectos por desarrollar y decisiones que pueden cambiar el rumbo de una vida.
Su mudanza a España comenzó como un plan que creyó que tendría que esperar diez años. Hoy, esa decisión le permitió descubrir otra manera de entender el trabajo, recuperar tiempo para su familia y convertir una pasión personal en una nueva oportunidad profesional.
Y aunque compartir nombre con uno de los actores mexicanos más conocidos le ha regalado algunas anécdotas difíciles de olvidar, su propia historia tiene una lección mucho más personal y significativa. No siempre hay que esperar a que llegue el momento adecuado (o que alguien grite "Acción") para empezar a vivir de otra manera.