Hace más de 20 años, Aldo Rendón fue asistente de styling en su primera portadas para Quién, protagonizada por Montserrat Oliver. Llevaba poco en la Ciudad de México y estar en una producción editorial le parecía lo más cercano a vivir dentro de una película. Soñaba con la moda, los fotógrafos, las modelos y ese universo que hasta entonces había admirado desde lejos. Después de una carrera dedicada a construir la imagen de algunas de las celebridades más importantes de México, la historia da un giro: es él quien se coloca frente a la cámara y se convierte en el protagonista de estas páginas.
Aldo Rendón entra a una nueva era
El rey que no necesitó corona
Originario de Culiacán, Sinaloa, Aldo lleva más de 25 años de carrera que lo ha convertido en uno de los stylists más reconocidos de México. Por sus manos han pasado figuras como Thalia, Belinda, Gloria Trevi, Ana de la Reguera y Galilea Montijo, entre muchas otras. Su trabajo lo ha llevado de las portadas y las alfombras rojas a colaborar con importantes firmas de lujo, mientras que su personalidad irreverente, sus opiniones sin filtro y su particular sentido del humor lo han convertido también en una voz reconocible en las redes sociales.
“Soñaba con este mundo, soñaba con la moda, con los modelos, fotógrafos. Me da mucha ternura acordarme de ese Aldo que iba empezando y que, sin querer, ahora sí que sin querer queriendo, terminó cumpliendo sus sueños”, nos cuenta con nostalgia. Desde entonces han pasado innumerables producciones, decenas de portadas y una trayectoria que lo convirtió en uno de los stylists más reconocidos del país. Sin embargo, nada lo había preparado para lo que estaba por suceder. Su participación en La Casa de los Famosos México marcó un antes y un después. Acostumbrado a trabajar detrás de cámaras y conocedor del formato gracias a su trabajo con Galilea Montijo, Aldo decidió cambiar de lugar y exponerse ante millones de personas. “No entendía que el cambio iba a ser tan radical. Pensé que iba a estar en la casa y se acababa, y no. Ahora es una nueva era de Aldo. Y la gozo y la disfruto. Me metí al reality para abrir nuevas ventanas de trabajo”, cuenta.
Y es que, detrás del personaje extrovertido, sarcástico y aparentemente despreocupado que conoció el público, existe alguien profundamente celoso de su intimidad. El encierro, la exposición permanente y la convivencia con personalidades tan distintas a la suya representaron un desafío incluso para alguien que siempre ha defendido su autenticidad e irreverencia. “Sí, todos los días”, responde entre risas cuando le preguntamos si alguna vez se arrepintió de entrar. “No me arrepentí genuinamente, pero es que es demasiado incómodo. Soy una persona muy celosa de su privacidad y ahora sí que me vendí”, dice entre risas.
Su personalidad provocó conversación dentro y fuera de la casa. Él no pretende agradarle a todo el mundo y menos modificar su manera de ser para conseguirlo. Las críticas, las redes sociales y la cultura de la cancelación son temas sobre los que tiene una postura clara: “Respondo por mis palabras, pero no respondo por cómo las personas las entienden”. Una filosofía que explica buena parte de la espontaneidad con la que se mostró durante el programa.
Sin embargo, el giro más inesperado de su participación no llegó por una nominación ni por el voto del público. Cuando todavía se imaginaba en la final, una serie de complicaciones de salud lo obligaron a abandonar la competencia por indicación médica. La inflamación de su hígado desencadenó otros problemas, entre ellos el crecimiento del bazo y anemia hemolítica, además de la detección de nódulos en la tiroides. Su prioridad dejó de ser ganar y pasó a ser recuperarse. “Básicamente fue mi doctor quien me dijo: ‘Tú tienes que salir por los estudios’. Al principio sí tenía coraje, estaba así como que, ¡osh!, ¿por qué? Yo quería ganar. Pero, no, hombre, ahorita estoy feliz. La verdad, creo que por algo pasan las cosas”, confiesa. Hoy continúa bajo tratamiento, enfocado en recuperar su salud mientras se adapta a una exposición mediática que no deja de sorprenderlo.
Si algo caracteriza a Aldo es su capacidad de encontrar humor incluso en los momentos más complicados. Su salida fue inesperada, pero también se convirtió en el comienzo de una etapa que jamás imaginó vivir a estas alturas de su carrera. De pronto, el hombre que durante años se había encargado de que otras personas lucieran perfectas frente a una cámara tenía que acostumbrarse a ocupar ese lugar. “La verdad es que me cuesta mucho que sea yo al que le tomen las fotos, porque justo por mi trabajo era muy perfeccionista. Y ahora, cuando soy yo al que le dicen ‘voltea para un lado’, pienso: ‘Ay, se me va a ver el cuello’. Estoy pensando en toda la cantidad de defectos que puedan salir, pero mira, todo disfruto y disfrutaré ahora ser yo la celebridad”, asegura divertido. Aunque los reflectores cambiaron de dirección, su pasión por la moda permanece intacta. Los desfiles, revistas, libros e imágenes son parte de su consumo diario. Y ahora, además de retomar proyectos de styling y colaboraciones con figuras como Alejandra Guzmán, también ha dado un paso hacia el emprendimiento con el lanzamiento de su propia marca de t-shirts, una nueva forma de llevar su visión creativa más allá de las producciones editoriales.
Pero sus ambiciones no terminan ahí. Aldo tiene muchos planes y está decidido a aprovechar este momento para explorar nuevos caminos profesionales. La televisión, especialmente, es un territorio que le entusiasma y en el que le gustaría construir una nueva faceta. “Es un medio que me interesa conquistar. No me interesan las novelas ni las películas porque no soy actor, pero sí me gustaría conducir, tener un programa de entrevistas”, explica. Su intención no es abandonar la industria que lo vio crecer, sino demostrar que su talento y personalidad pueden encontrar espacio en distintos formatos.
“Me quiero comer el mundo. Creo que hay que tener paciencia, no hay que contar nunca los planes. Lo único que quiero hacer es trascender, dejar huella y no quedarme nada más en el que estuvo en La Casa de los Famosos. Es más, que se les olvide que estuve ahí. Que digan: ‘Güey, qué chingón que de ahí hizo todo esto’”. De su paso por el reality también se lleva amistades inesperadas y una nueva perspectiva sobre las oportunidades que puede ofrecerle la exposición pública. Aunque admite sentirse un poco abrumado por la atención, tiene claro que no quiere que esta etapa se defina únicamente por la popularidad. “No era mi intención ser tan famoso. No soy una persona que busca ser famosa, simplemente busco trascender. Entonces voy a aprovechar la fama, la atención del público, para que mis proyectos sean vistos y dejen algo a todos los demás”. Y hay algo especialmente emotivo en este reencuentro con Quién. Porque aquel adolescente que llegó emocionado a su primera sesión de fotos, sin saber hasta dónde podría llevarlo su pasión por la moda, hoy regresa al mismo lugar, pero con una historia propia que contar. Una historia de nuevas oportunidades. Esta vez no está detrás de la cámara, pendiente de que todo salga perfecto. Esta vez, el protagonista es él.
Back in the day
La historia de Aldo Rendón y Quién viene de tiempo atrás. Cuando apenas comenzaba su camino en la moda, fue asistente de styling en una portada protagonizada por Montserrat Oliver. Desde entonces, su talento lo ha llevado a construir una carrera junto a algunas de las figuras más importantes del país y a regresar una y otra vez a estas páginas. Belinda es una de ellas: con los años, Aldo ha participado en distintas portadas y producciones que han marcado momentos clave de su trayectoria.
El favorito de las celebs
Con el paso de los años, Aldo Rendon se convirtió en el fashion stylist de las celebs por exceloencia. Llego a trabajar con importantes figuras del medio del entretenimiento como Galilea Montijo, Lucía Méndez, Ana de la Reguera, Montserrat Oliver y Angélica Rivera, entre otras.