Ocho años después de su última visita, Jamiroquai volvió a la Ciudad de México para hacer lo que mejor sabe: poner a bailar a miles de personas. La noche de este domingo, la Arena CDMX se convirtió en una enorme pista de baile para recibir a Jamiroquiai como parte de su Latin America Tour 2026.
Jamiroquai regresa a CDMX después de ocho años y convierte la Arena en una pista de baile
Jamiroquai convirtió la Arena CDMX en una pista de baile
Sin disco nuevo bajo el brazo, la apuesta era clara: llevar al escenario una colección de los temas que convirtieron a Jamiroquai en una de las bandas británicas más reconocibles del funk, el acid jazz y la electrónica. Y el público respondió desde los primeros acordes.
La presentación fue además la última parada de su recorrido por México, después de sus conciertos en Monterrey y Guadalajara.
La espera había sido larga. La agrupación no se presentaba en México desde 2018, cuando llegó con la gira de Automaton. En esta ocasión, el regreso tenía un sabor distinto: no se trataba de presentar una nueva era musical, sino de celebrar el repertorio que ha acompañado a varias generaciones.
Y desde el escenario, Jay Kay, Derrick McKenzie, Rob Harris, Matt Johnson y Paul Turner recorrieron buena parte de ese catálogo con una selección que mezcló funk, acid jazz, soul y electrónica.
La Arena CDMX terminó convertida en una fiesta de principio a fin. No hizo falta un álbum nuevo para que el público reconociera prácticamente cada movimiento de la banda: bastaron los bajos, las percusiones y la voz de Jay Kay para activar la nostalgia.
La propia producción del concierto apostó por la estética cósmica que desde hace décadas acompaña a Jamiroquai, mientras el característico sombrero de Jay Kay volvió a ser uno de los elementos visuales inevitables de la noche.
Virtual Insanity’, ‘Cosmic Girl’ y los clásicos que sonaron en CDMX
El setlist fue, en buena medida, un recorrido por los diferentes momentos de la carrera de Jamiroquai.
La noche comenzó con ‘(Don’t) Give Hate a Chance’, para después pasar por canciones como ‘Little L’, ‘Runaway’, ‘Space Cowboy’ y ‘Light Years’. Más adelante llegaron ‘Alright’, ‘Talullah’, ‘Travelling Without Moving’ y ‘Canned Heat’.
Uno de los momentos más esperados fue ‘Cosmic Girl’, uno de los grandes clásicos de Travelling Without Moving, antes de que ‘Love Foolosophy’ preparara el terreno para uno de los momentos más reconocibles de la noche.
Entonces llegaron los primeros acordes de ‘Virtual Insanity’. La canción, lanzada originalmente en 1996, sigue teniendo esa capacidad de hacer que una canción de hace tres décadas se sienta inmediatamente vigente. No por casualidad, el tema forma parte de la celebración por los 30 años de su lanzamiento que acompaña el regreso de Jamiroquai en 2026. La banda incluso mantiene actualmente una colección especial por el aniversario de Virtual Insanity en su tienda oficial.
Para cerrar, Jamiroquai regresó al escenario para el encore con ‘Deeper Underground’, dejando a la Arena todavía en modo fiesta.
Ocho años después, Jamiroquai demostró que sus clásicos siguen vivos
El regreso a México llegó después de una gira latinoamericana que comenzó en Brasil y pasó por Chile, Argentina, Colombia y México. La presentación en CDMX fue además el cierre del tramo mexicano de la gira.
La relación de Jamiroquai con México no es nueva. La banda ya había visitado el país en distintas ocasiones y su última presentación había sido en 2018, por lo que el concierto de 2026 tenía también ese componente de reencuentro con una audiencia que creció escuchando sus canciones.
La vigencia de su música también se ha hecho evidente fuera de sus propios conciertos. En 2025, Dua Lipa invitó a Jay Kay al escenario durante su presentación en Wembley Stadium para interpretar precisamente ‘Virtual Insanity’, canción que la cantante describió como parte de la inspiración que ha recibido de Jamiroquai.
En la Arena CDMX, esa conexión con distintas generaciones volvió a hacerse evidente. Había quienes conocieron a Jamiroquai en los años 90 y quienes llegaron a sus canciones mucho después, pero durante poco más de una hora todos compartieron el mismo lenguaje: un bajo marcado, una buena dosis de funk y ganas de bailar.
Después de ocho años de espera, Jamiroquai volvió a México sin necesidad de reinventarse. Le bastó con sacar del baúl sus grandes canciones, ponerlas a todo volumen y dejar que la Arena CDMX hiciera el resto.