Sam Smith volvió a encontrarse con el público mexicano y lo hizo de una manera distinta a la que muchos podrían esperar de una estrella internacional: sin una producción excesiva ni grandes artificios, pero con una voz capaz de llenar por completo el Auditorio Nacional.
Sam Smith regresó a México y conquistó el Auditorio Nacional con su poderosa voz
El cantante británico ofreció el primero de cuatro conciertos en la Ciudad de México como parte de To Be Free: Mexico City, una serie de presentaciones que apostó por un formato mucho más íntimo y cercano.
A lo largo de las cuatro noches, Sam Smith recorrió algunos de los momentos más importantes de su carrera y también presentó canciones de su nueva etapa musical ante un público que respondió coreando cada tema.
Desde los primeros minutos del concierto quedó claro que Sam Smith quería apostar por la cercanía.
Con una puesta en escena sobria, iluminación y una banda que acompañó cada momento del espectáculo, el intérprete dejó que la música y, sobre todo, su voz se convirtieran en el centro de la noche.
La primera presentación de la serie comenzó con “Love Is a Stillness”, seguida de “Everlasting Love”, antes de dar paso a uno de los primeros grandes momentos de la noche: “I'm Not the Only One”.
A partir de ahí, Sam Smith navegó entre las distintas etapas de su carrera con canciones como “Lay Me Down”, “Too Good at Goodbyes”, “Dancing With a Stranger” y “Burning”.
Durante el concierto, el cantante también aprovechó para agradecer la respuesta del público mexicano y describió a sus seguidores como “el mejor público del mundo”, una declaración que provocó una nueva ovación dentro del recinto.
La conexión de Sam Smith con México volvió a quedar en evidencia
Las cuatro presentaciones en el Auditorio Nacional confirmaron la relación especial que Sam Smith ha construido con sus seguidores mexicanos.
Más allá de los éxitos y de los momentos que ya forman parte de su repertorio obligado, el artista apostó por un espectáculo en el que la emoción tuvo un papel fundamental.
El formato permitió escuchar con mayor claridad una de sus principales fortalezas: una voz capaz de pasar de la vulnerabilidad de una balada a la energía del pop sin perder intensidad.